(A César Ardavín, en espera de que se recupere pronto).
“JOHNNY HALLYDAY”
El cantante y actor Johnny Hallyday fue ingresado hace unos días en el Hospital Cedars-Sinaï de Los Ángeles. Su mal, al parecer, una hernia discal. Pero, debido a complicaciones “extrañas”, y una vez que fuera operado en París por el doctor Stéphane Delajoux, el famoso “roquero” ha dirigido una carta al Tribunal de Gran Instancia de París ya que, según explica, “estuvo a punto de morir” y desea saber toda “la verdad”.
Hallyday tendrá que permanecer hospitalizado dos semanas al menos.
La petición del cantante y de su esposa, Laeticia Hallyday, no ha caído en saco roto y un comité de expertos van a investigar las responsabilidades hipotéticas del doctor Delajoux.
¿Error médico? ¿Imprudencia? ¿Falta de precauciones? ¿Torpeza? Estas son las hipótesis que se barajan.
El doctor Delajoux, aconsejado por su abogado, ha manifestado su conformidad para que el comité de expertos examine la cuestión.
Una infección es lo que le aqueja al “roquero” y actor, y la familia de Hallyday lo achaca a las carencias mínimas de un nuerocirujano y experto en infecciones, ya que, tal infección, bien la pudo contraer el cantante en el hospital parisino durante la operación.
El doctor Stéphane Delajoux, siempre según informaciones de la familia de Hallyday a los medios de comunicación, tuvo, en los últimos años, problemas con la Orden de Médicos francesa. Saliendo al paso de estos comentarios, el médico parisino ha manifestado su intención, sin circunloquios, de presentar una denuncia judicial por difamación.
Puede que se ignore que Johnny Hallyday, en EEUU, es conocido como el “Elvis francés”. Y puede que se ignore, igualmente, que el cantante y actor, que tiene 66 años, fue sometido en dos ocasiones a un coma inducido para facilitar su tratamiento.
La noticia ha dado la vuelta al mundo.
“MARGOT FONTEYN, MOIRA SHEARER…”
Pour toute une génération de cinéphiles qui n’a peut-être jamais entendu parler de Margot Fonteyn, entre autres grandes danseuses. Moira Shearer représente sans doute la plus grande ballerine de tous les temps. Bien sûr, la beauté rousse et svelte fit plus pour le ballet filmé que quiconque. “LES CHAUSSONS ROUGES” sont un régal pour les yeux, et “LES CONTES D’HOFFMANN” d’une richesse plus grande encore, même si le spectateur moyen n’apprécie pas le genre fantastique.
“AGNÈS VARDA”
En los últimos tiempos he visto cuatro “films” de la cineasta francesa de origen belga Agnés Varda.
Si escribo sobre estas películas, es, sencillamente, porque me han parecido de una calidad tan sublime e inspirada que creo debo compartirlo con los amantes del Cine.
La primera, “CLEO DE 5 A 7″ (”CLÉO DE 5 À 7″), la vi hace muchos años, cuando en España empezamos a conocer el Cine de calidad que se rodaba fuera de nuestras fronteras. Ya entonces me fascinó. Ahora, al volverla a ver, he comprobado que hay obras que nunca morirán ni envejecerán, por ser eternas en su fondo y forma. Les aconsejo su visionado, si les es posible.
“UNA CANTA, LA OTRA NO” (”L’UNE CHANTE, L’AUTRE PAS”) no la conocía. Pese a críticas diversas a las mías, no me parece de lo mejor de Agnès Varda. Se me hizo plúmbea y el tema es disperso, realistas sus pretensiones pero incurre en múltiples puerilidades. Y esto, pese a la “seriedad” de su transfondo social y humano. Ya volveré sobre ella en mejor ocasión.
“JACQUOT DE NANTES” (”JACQUOT DE NANTES”) es una visión que la cineasta hace de su esposo, el también realizador Jacques Demy, que murió de SIDA. Un “film” humano, sincero, duro, realista, melancólico, experimental y lleno de amor al cine y al ser humano. Las vidas cotidianas cobran aquí un “realismo” tan sincero y abierto que te perfora el alma. El propio Demy, en su afán de ser director, nos habla de sus “films”, de sus comienzos, de su niñez y juventud… Y Agnès Varda lo pone todo en el blanco lienzo para que los amantes al culto del “mito” puedan saber quién fue de verdad su marido… Me impresionó, ciertamente.
“LOS ESPIGADORES Y LA ESPIGADORA” (”LES GLANEURS ET LA GLANEUSE”) requeriría mucho tiempo y espacio para “desmenuzarla”. Decir que es un documental tan realista como la vida misma y tan cruel como la vida puede serlo con los menos afortunados o más humildes. Impresionante y filmada con el corazón, como el diario de una sociedad que la “cámara” toma y Varda lo muestra sin tapujos. Los toques de humor, que en el fondo no dejan de ser patéticos si lo miramos bien, nos da pie a la meditación… La propia Agnès Varda se fotografía así misma, y será, en ocasiones, una “recogedora” más… Humildad, valor, entereza, ejemplaridad… Estos son algunos calificativos que se me ocurren ahora, muy a vuelapluma. Espercial interés el de ese joven que come de los “contenedores”, que es universitario, que imparte docencia a los menos favorecidos y que es feliz… ¿Seríamos nosotros capaces de seguir su ejemplo? ¡Gran cine en vidas humildes!
Intentaré ver “LA POINTE COURTE”, del año 1954, que en esta ocasión me fue imposible.
Y, desde luego, intentaré no olvidar a la “anciana” de la “Nouvelle Vague”, como le gusta a Agnès Varda que la llamen. Ya está dicho.
JUAN JULIO DE ABAJO DE PABLOS
(Cineasta y Escritor)
HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.
Diplomado en Derecho por la “UNED”.
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