“TODOS A CASA” (”TUTTI A CASA”), de LUIGI COMENCINI, by JUAN JULIO DE ABAJO

Septiembre 2nd, 2010

En recuerdo de Eduardo de Filippo, uno de los mejores comediógrafos de Italia.

Mi aprecio incondicional a Carla Gravina, que toda su vida se ha mantenido fiel a sus ideas políticas.

Mi admiración hacia Serge Reggiani, un portentoso actor del que todos aprendimos algo.

Y un hondo agradecimiento a Alberto Sordi, que tantas horas de felicidad me dió en sus más de cien películas como actor de casta.

“TODOS A CASA” (”TUTTI A CASA”) aborda un tema histórico: la repercusión que tuvo en Italia el anuncio del armisticio del 8 de Septiembre de 1943, tratado en un tono de tragicomedia muy italiano.

Y, aunque toda la “cinta” es magnífica, destacan en ella “secuencias” tanto dramáticas como cómicas, en las que brilla el talento de Alberto Sordi y Serge Reggiani.

Pero adentrémonos en sus “tripas” sin más preámbulos.

El teniente Innocenzi (Alberto Sordi), tras el armisticio del 8 de Septiembre, mantiene unidos a sus hombres mientras espera órdenes. Estas no llegan nunca y todos se vuelven a su casa, cada uno del modo que puede. En el camino, encuentran a otros militares que van hacia la montaña para luchar contra los alemanes, en un desesperado acto de resistencia.

Innocenzi no ha querido unirse a los que van a resistir y a morir tal vez, y vuelve también a casa con el sargento Fornaciari (Martin Balsam), el artillero Codegato (Nino Castelnuovo) y el soldado Ceccarelli (Serge Reggiani), que padece de úlcera y no se separa nunca del paquete que le diera su capitán para ser entregado.

Codegato, joven y apuesto, muere ametrallado al pretender salvar a una muchacha judía (Carla Gravina), y Fornaciari es arrestado al llegar a su casa, porque su mujer, en un acto de altruismo, ha ayudado a un prisionero americano (Alex Nicol).

El hogar del teniente Innocenzi tampoco representa un refugio seguro para él ni para su ahora inseparable Ceccarelli. El padre de Innocenzi, ya muy mayor, pretende que vuelva a la lucha armada; ha perdido el juicio, y cree que un soldado debe ser siempre un soldado, pase lo que pase.

Innocenzi y Ceccarelli continúan hasta Nápoles. Nadie comprende a Innocenzi; quizás solo el aburrido y enteco Ceccarelli, que es un santo varón, y que siempre se halla a su lado, dócil como un perro.

Surge así una extraña amistad entre ellos. Y, cuando rodeados de alemanes, Innocenzi ve que su compañero ha sido herido de muerte, sorteando el fragor de los disparos y el caos general, aparta a un paisano que no acierta a montar una ametralladora, la monta rápidamente el teniente Innocenzi, como militar de carrera y entrenado para ello, ve que ya no puede auxiliar a su compañero de fatigas y, con los ojos húmedos y llenos de odio, dispara sin tregua contra los alemanes, que caen bajo sus balas mortíferas, en tanto los resistentes italianos van ganando terreno… La apatía moral ha desaparecido del teniente Innocenzi, ha recuperado su perdida dignidad de oficial y caballero, y ahora será él quien luche bravamente hasta el fin…

“TUTTI A CASA” es una gran película del maestro Luigi Comencini que todos los amantes del Séptimo Arte debieran ver. Ya no se hace Cine así.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

(Guionista,editor,periodista,director,productor,actor,dramaturgo…)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO

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“ESTRELLAS DE MEDIODÍA” (”LES ÉTOILES DE MIDI”), de Marcel Ichac, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 31st, 2010

Gran Premio del Festival de Trento.

La alta montaña constituye el único escenario del “film”. Refleja las aventuras de cuatro caravanas de alpinistas en su lucha con las dificultades y los riesgos que entrañan las grandes ascensiones.

El encuentro de un equipo de rodaje con la popular figura del guía Lionel Terray, lleva a aquel a abandonar su proyecto inicial de filmar un episodio de la guerra ocurrido en los Alpes, con un desenlace inverosímil. Siguiendo los consejos de Terray, van a descubrir con él cómo, en la montaña, siempre ocurre lo imprevisto. Unas ascensión es suficientemente rica en peripecias, bien sorprendentes o dramáticas, que permiten prescindir de intrigas ficticias y previamente elaboradas.

Al siguiente día, mientras coronan una gran ascensión sobre la vertiente del Mont Blanc, descubren que una “cordada” se ha perdido. Guiados por las informaciones de un viejo alpinista solitario, encuentran su pista. La habilidad de los salvadores y el ingenio de uno de los liberados, permite el éxito del salvamento.

En otra jornada, Terray y un joven compañero intentan una de las más difíciles escaladas de los Alpes: la cara este del Grand Capucin. El Sol está aún muy alto cuando llegan en un tiempo record a la cumbre del formidable monolito. El cielo de las grandes alturas es de un azul tan intenso que los escaladores pueden ver brillar las estrellas en pleno día. He aquí la razón del título elegido: “LAS ESTRELLAS DEL MEDIODÍA”.

Un “film” tan insólito como desconocido, cuyo guión fue redactado por Marcel Ichac y Gérard Herzog, dos aventureros.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

(HE BELONGS TO THE SPANISH CINEMA HISTORIANS ASSOCIATION.)

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“EL SILENCIO FURIOSO” (”THE ANGRY SILENCE”), de Guy Green, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 29th, 2010

Premio de la Oficina Internacional de Películas.

Premio de los críticos Internacionales en el Festival de Berlín del año 1960.

La fábrica de los Martindale domina, prácticamente, el pequeño pueblo de Meisham. Todo es paz en la fábrica y en el pueblo hasta que, sin saberse de dónde viene ni quien lo envía, llega a trabajar a la fábrica un individuo llamado Travers. Tipo malencarado, no viene en realidad a eso: viene a fomentar disturbios.

Tom Curtis y su mujer, Anna, están esperando su tercer hijo. Con ellos vive su mejor amigo, Joe, que también trabaja en la fábrica.

Bajo la dirección de Travers (se ve que está acostumbrado) se organiza un comité obrero con Connolly como representante oficial, aunque quien maneja los hilos según ignotos intereses es el propio Travers.

Pronto estalla una huelga no oficial instigada por Connolly; pero, doce hombres, entre ellos Tom Curtis, se niegan a participar en ella; pero la violencia acabará aplastándoles. Alegre por su triunfo, Connolly visita a Tom para avisarle sobre su posible actuación futura. Tom, atento sólo a su mujer y a sus hijos, quiere seguir trabajando, aunque tenga que hacerlo solo.

Cuando los obreros se reintegran al trabajo, le imponen el suplicio del silencio y el desaire. Nadie le habla, ni siquiera Joe, pese a ser amigos; en casa, su actitud cambia, rompiendo la consigna del silencio total. Los niños, imitando a sus padres, llegan a algo más: a embarrar con brea al pequeño Brian Curtis.

Tom es, para todos, un “hombre olvidado”. De nuevo, el intrigante Travers, usando a Connolly, lleva a sus hombres a una segunda huelga. Y, nuevamente, Tom se resiste a sumarse a ella. Algunos obreros piensan que lo que Tom necesita es una “buena lección”. Y sufre un “accidente” que, en efecto, es una “buena lección”.

Joe, que sólo se preocupa de las mujeres guapas y de vivir ajeno a toda responsabilidad, toma partido entonces, descubre al responsabre de todo y, de modo iracundo, habla a todos sus compañeros como nunca se esperaba que lo hiciera. Mientras Joe habla, llegando a los cerebros huecos de sus compañeros y muchos de ellos amigos, un nuevo silencio se cierne sobre la fábrica; pero, esta vez, no es un silencio angustioso: es un silencio de vergüenza…

En “El Silencio Furioso” descubrí, por primera vez, a Richard Attenbourgh, que poco más tarde sería una primera figura en el Cine inglés, primero como actor y, años más tarde, como realizador.

Michael Craig, en el “role” de Joe, trabajó en España a las órdenes de mi amigo Eugenio Martín, y su porte era de gran elegancia.

Pier Angeli, interpretando a Anna Curtis, conservaba todavía toda su belleza. Unos años después, se suicidó.

Bernad Lee era un característico tan impecable en todos sus trabajos que entre en la categoría de los “grandes secundarios”. En “The Angry Silence” su personaje es el del manipulador-manipulado Connolly.

Y el cometido del “intrigante” Travers, recayó en Alfred Burke, que cumple a la perfección, marchándose del pueblo, taimadamente, en cuanto ve que sus planes funestos se vienen abajo por la arenga brillante y realista de Joe.

Una brillante “cinta” de Guy Green, que está entre lo mejor que hiciera en su larga trayectoria como realizador.

Cuando un “film” permanece en la memoria y en la retina de cualquiera, es que su impacto y fuerza le motivó hasta el tuétano. Esto es lo que me pasa a mí con “El Silencio Furioso” (“The Angry Silence”).

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“MI LUCHA” (”MEIN KAMPF”), de ERWIN LEISER, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 26th, 2010

…Y se oyó la advertencia: “NUNCA MÁS”.

El realizador del “film”, Erwin Leiser, periodista sueco de origen alemán, ha sabido escoger, entre kilómetros de película de actualidades, algunas de las actitudes de Hitler en las que se revela a un personaje obsesionado, fanático y contradictorio.

“Mein Kampf” es, en realidad, un documento que muestra la Alemania imperial, aquella de la República de Weimar, y la carrera del Führer, a la que pasa revista a sus principales colaboradores, y recuerda las promesas de Hitler al pueblo y, sobre todo, a la juventud. Por último, muestra el avance del ejército alemán en las nieves de Rusia, hasta la caída en Stalingrado.

La película está particularmente dedicada, como se dice en un título inicial, a Polonia, el país más afectado por el nazismo. La “secuencia” que se refiere al “ghetto” de Varsovia, y que el comentario atribuye a los archivos de la SS, tiene un valor humano y poético difícil de definir: porque representa más que la guerra y más que el drama de las poblaciones invadidas, el límite al que fue doblegado el derecho de las gentes y el precio que fue pagado por su supervivencia.

“Mi Lucha” posee una dimensión histórica al presentar unos acontecimientos de nuestra época. Al final, entre ese escenario sobrecogedor de cruces y tumbas, se oye la advertencia: “NUNCA MÁS”.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

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“EL PUENTE DEL DESTINO” (”BRÜCKE DES SCHICKSALS”), de MICHAEL KEHLMANN, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 24th, 2010

(A F. BÖTFGER y J. WEDEKIND, sin cuya colaboración no se hubiese podido rodar “EL PUENTE DEL DESTINO”.)

Es la historia del reportero gráfico, famoso por sus fotografías sensacionales, que apareció muerto sobre los railes de un puente del ferrocarril. Klaus Urban, que era despreciado por sus compañeros - le llamaban “la gallina” -, se hizo famoso por las fotografías que hizo de las víctimas de un incendio. Y nadie pudo sospechar que el mismo Urban lo hubiese provocado. Una vez entrado en el camino del crimen, el fotógrafo no dudó en provocar la caída de una muchacha desde un cuarto piso para obtener también una impresionante imagen del accidente. Pero esta vez alguien había visto a Urban enfocando la ventana con su máquina antes de que la muchacha cayese. Lo había visto Inge, la novia de su único amigo. Temiendo ser descubierto por Inge, Urban decide eliminarla. Y consigue arrojarla a la vía desde un tren en marcha. Muerta Inge, nada tendrá que temer. Pero, contra lo que él suponía, Inge sobrevive al golpe, aunque gravemente herida. En la clínica, Urban consigue quedarse con ella un momento a solas, y le comunica el horrible plan que ha concebido para desaparecer de una manera tan sensacional que todo el mundo hablará de él…

Pero, amigos lectores, para conocer el final, tendrán que ver esta extraordinaria película que, en su día, levantó polémicas, suscitó duras críticas y más de uno desapareció sin dejar rastro. ¿Casualidad o morbo? Aquí reside, precisamente, el “quid” de la cuestión.

Fue pionera en muchas argucias periodísticas y, en Alemania, de modo especial, empezó a proliferar lo que se llegaría a llamar “prensa amarilla”.

La trama se sostiene gracias al aporte de un actor muy popular en su día en España, Hannes Messemer, que incluso trabajó a las órdenes de Rosellini. Y también Sabina Sesselmann, por la que sentí cierta debilidad, amén de ser una gran profesional.

Un “film” duro, sin concesiones, cerebral, diabólico, incitador a lo malsano… En nuestras latitudes no se estrenó, si mal no me equivocó, y yo pude verla en un Festival, concretamente en San Sebastián, entre gritos, represiones y refriegas, pues al gobierno oligárquico del tirano Franco no les gustó que se despertaran las dormidas imaginaciones de los españolitos más intelectualizados. Pero ya estábamos acostumbrados, y la prensa internacional se hizo eco de tales manifestaciones dictatoriales. Para mí fue un festín.

Su director, Michael Kehlmann, fue “invitado” a que abandonara el Festival, lo que contribuyó, como era de esperar, a que la polémica se desatara. El trabajo de Kehlmann es impecable, rotundo, fuera de toda cuestión… Algunos lo comprendimos así; otros, los más rancios y adictos al régimen, le tildaron de “criminal” y de cosas parecidas.

Hacer hincapié de que está basado el “film” en un personaje auténtico y su “modus operandi”.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

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“EL AMOR SE PAGA CON LA MUERTE” (”AM GALGEN HÄNGT DIE LIEBE”), de EDWIN ZBONEK, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 21st, 2010

(A ERNA FENTSCH y LEOPOLD AHLEN, por su contribución al Cine realizado en Alemania.)

Según la “Metamorfosis” del poeta Ovidio, Filemón y Baucis eran un matrimonio que, sólo él entre todos los humanos, había recibido y hospedado a Júpiter y Mercurio durante su peregrinación. Los dioses inundaron todos los alrededores y transformaron en un templo la cabaña de aquel matrimonio anciano. Y accedieron además a su petición de morir juntos. Muy avanzados ya en edad, Filemón fué transformado en una encina, y Baucis en un tilo, y las ramas de los dos se abrazaron. La hospitalidad de Filemón y Baucis se repite en 1944 en las montañas de Grecia, durante la lucha de los guerrilleros contra los soldados de Hitler. No es a dos dioses del Olimpo, sino a dos seres humanos, dos heridos de guerra, un guerrillero y un soldado, a los que un matrimonio anciano, Nikolaos y Marulja, acogen en su humilde morada. Él y ella son incapaces de hacer daño a nadie. Por el contrario, a todos hacen bien, socorriendo al prójimo, sea quien sea, al verlo en necesidad. Pero los otros hombres no tienen el buen corazón que manifestaron los dioses con Filemón y Baucis. Y el primero en ser socorrido, el guerrillero, sentenciará a muerte a Nikolaos por haber socorrido al soldado. Marulja elegirá, también, morir con Nikolaos.

Estamos ante un “film” muy poco conocido, escasamente difundido e interpretado por actores nada populares. Y otro tanto se puede decir de su director - Edwin Zbonek - del que no conozco ninguna otra obra. Pese a esto, la humanidad que desprende el argumento y un guión muy bien trazado, me obliga, como hombre de cine, a airear y alabar las cuestiones morales y humanísticas de esta pequeña “cinta” cargada de buenas intenciones.

La pobreza de medios no impide que los logros sean óptimos y cinematográficos al ciento por ciento. Rodada en espacios cerrados y presidida por el miedo y la crueldad de los que nacen crueles, “EL AMOR SE PAGA CON LA MUERTE” está destinada a los cinéfilos de “pro”.

Carl Wery, Annie Rosar, Bert Fortell, Siejhard Rupp y una desconocida y muy joven Marisa Mell (su cara tuvo que ser recompuesta después de un accidente, lo que no impidió que siguiera siendo una mujer de gran belleza), ponen todo su talento al servicio de una trama tan insólita como controvertida.

Película a descubrir.

JUAN JULIO DE ABAJO

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Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“SUEÑO DE AMOR ETERNO” (”PETER IBBETSON”), de HENRY HATHAWAY, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 18th, 2010

Para PLATÓN, el alma era la realidad intermediaria, la mediadora entre el Mundo de las Ideas y el Mundo de las cosas. Por lo que llegó a afirmar: “EL HOMBRE ES SU ALMA”.

Para comprender un poco mejor este importante “film”, debemos de situarnos a mediados del siglo XIX, en la localidad de Passy, a las afueras de París, donde se habían instalado muchas familias inglesas, entre ellas, la madre del pequeño y sensible Pierre “Gogo”, quien, al quedar huérfano, su tío, el áspero coronel Forsythe, se lo lleva a Londres y así pasará a convertirse en Peter Ibbetson, “role” interpretado por un joven Gary Cooper que, junto a su “partenaire” Ann Harding, constituyen la baza fuerte del “film”.

“PETER IBBETSON” está basada en la novela de George du Maurier, en la obra teatral de John Nathaniel Raphael, y que los extraordinarios guionistas de la época, Vincent Lawrence y Waldemar Young, convirtieron en un guión tan inusual como fuera de serie. (Tengamos en cuenta que estamos hablando de una producción del año 1935.)

Los protagonistas de “Sueño de amor eterno” recuerdan, a través de los sueños, un mundo anterior que jamás hubiesen deseado olvidar; un mundo construido a partir de la idílica vida de la provincia francesa, cuando eran niños y compartían un afecto sincero, al margen del ingrato y limitado mundo de los mayores. Dos almas que han caído a la tierra y que han olvidado todo, pero que, con su reencuentro, desean emprender el vuelo, al contemplar la hermosura de este mundo y acordándose todavía de la verdad.

Los enamorados parecen haberse conocido desde tiempos remotos. Peter y Mary hacen continuas alusiones a unos tiempos lejanos en el que se conocieron, desde siempre, en una suerte de reminiscencias o anamnesis platónicas, ya que, el alma humana, en realidad, ya ha morado con anterioridad en el Mundo de las Ideas y al unirse al cuerpo las olvida. El amor, el amor intenso, el amor sin paliativos, es, en este sentido, una forma de ir recordando progresivamente el Bien. Empezar por las cosas bellas de este mundo, teniendo como fin la belleza en sí, y, valiéndose de ellas como de escalas, ir ascendiendo constantemente, yendo de un cuerpo bello a dos, y de dos a todos los cuerpos bellos, y de los cuerpos bellos a las bellas normas de conducta, y de ellas a las bellas ciencias, y partiendo de éstas, hasta la ciencia de la belleza absoluta, y llegar a conocer por último lo que es la Belleza en sí.

“Dos personas no pueden estar tan unidas si no estaban destinadas a amarse“, le dice Peter a Mary cuando se reencuentran muchos años después. El romanticismo, en “Sueño de amor eterno”, es tocado por un elegante y refinado realismo sentimental que impera en toda la trama, hasta la muerte de ambos, a un mismo tiempo.       

Una película inmortal. Uno de los grandes clásicos del Cine romántico. Una de las más bellas expresiones fílmicas que el Cine de EE.UU. aportó en su día - y todavía hoy sigue siendo válida - a la cinematografía mundial. Opino que Henry Hathaway, al que se tuvo como director duro y dotado para las películas de acción y “westerns“, realizó con “Peter Ibbetson” uno de sus más depurados trabajos. Fue candidato a varios galardones Oscar, pero nunca obtuvo ninguno. Pero sus trabajos merecieron el reconocimiento de los grandes públicos y hoy está considerado como uno de los mejores realizadores.

En cuanto a Gary Cooper, me voy a apoyar en lo que los norteamericanos dijeran de él:

NEW YORK DAILY NEWS: “Gary Cooper est mal distribué. Ce n’est pas le genre d’homme à ressasser, sa vie durant, des souvenirs qui ont trait à des amours d’enfance.”

NEW YORK WORLD TELEGRAMM: “Sa performance dans le rôle principal est une des meilleures, sinon la meilleure de toutes. C’est, en tout cas, de l’excellent travail.”

Y en lo que a mí concierne, diré que está tan impecable como sobrio; tan elegante como ajustado al mundo irreal que habita dentro de él…

Creo que ni “Jennie” (Portrait of Jennie), del refinado y exquisito William Dieterle, en la cumbre del romanticismo cinematográfico, supera a “Sueño de amor eterno” (”Peter Ibbetson”).     

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

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“UNA LARGA AUSENCIA”/ “UNE AUSSI LONGUE ABSENCE” / “L’INVERNO TI FARÀ TORNARE”/, de HENRI COLPI, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 13th, 2010

De mi libro “CINCUENTA MOTIVOS POR LOS QUE DECIDÍ SER FILMMAKER”.

“UNA LARGA AUSENCIA” fue el “film” que me impulsó a adentrarme en las múltiples posibilidades expresivas, estéticas y estilísticas que el medio fílmico permite. Todo quedó en un punto de inflexión, demasiado minimizado; para llevar a cabo lo que yo hubiese deseado hacer, Francia hubiese sido el lugar más apropiado. Las circunstancias de la vida lo impidieron.

Efectivamente: nos hallamos ante una coproducción italo-francesa que rompió esquemas y se situó a la altura de las producciones más progresistas de su tiempo. Supuso la primera realización de HENRI COLPI y obtuvo en el año 1961 la Palma de Oro en el Festival de Cannes, ex-aequo con “VIRIDIANA”, de BUÑUEL. También mereció el Premio Louis-Delluc, en 1960.

“UNA LARGA AUSENCIA” es una historia onírico-idealista ubicada en una pequeña localidad con una fábrica y un ancho rio; una historia insólita y reposada, parsimoniosa en el discurrir, elegante en su narración, más elocuente por sus bellas imágenes en blanco y negro que por sus diálogos. Un aplicado ejercicio de observación y detalles minuciosos aunque nímios, que los dos personajes principales llevan a cabo como en un ritual de constantes ambiguedades y descubrimientos jubilosos. Portentosa en su exquisitez ternurista y en la elegancia de los sensibles momentos, que otorgan a este “film” el calificativo de inimitable, por sus pausas que gritan dolorosamente o aconteceres que se anhelan, y en cuyos momentos de silencio absoluto, sólo rotos por la suave música de fondo a modo de subrayado (que es como debe ser en todo “film” sosegado), son como un hechizo de embeleso que llena toda la pantalla y va más allá de lo creíble o increíble, cosa que poco nos importa, por lo menos a quien esto escribe, por obra y gracia de una terneza y un refinamiento que me cala - nos cala - muy hondo.

¿Es su marido, que vagabundea amnésico víctima de la guerra? ¿Es una falacia de mujer eternamente enamorada con constante certeza de que su esposo volverá? ¿El hombre que amaba la música y bien pudo ser director de orquesta o intérprete de algún instrumento musical no queda recogido desde el primer momento en que la oye en la gramola? ¿Puede darse el caso de que sea algo tan mascullado internamente que el hombre, ese extraño recién llegado, no sea más que un vagabundo que ha perdido la cabeza? ¿O ella (Thérèse Langlois) está en lo cierto y, después de muchos años, el hombre que pasea por allí, por las cercanías del café del que ella es propietaria, es el ser amado? Le mira sus manos… Una y otra vez… Son manos cuidadas, con dedos límpios y sin mácula de deterioro… Y la música… ¿Cómo responderá ante la audición de la que fuera su querida profesión? El intento resulta; las pruebas parecen concluyentes; el vagabundo es un caballero que casi no habla pero sus modales son delicados, tan delicado y educado es que resulta inusual en los seres que van de pueblo en pueblo con una cartera al hombro y ropas viejas aunque límpias.

HENRI COLPI fue hombre de pocas películas. En “UNA LARGA AUSENCIA” - la primera que dirigió - se atuvo al magnífico guión de la escritora MARGUERITE DURAS (con ella colaboró GÉRARD JARLOT) que, a su vez, también tuvo intentos acertados de poner en imágenes algunas de sus ideas y relatos. Gentes con visiones de un Cine diferente, más explorador, vanguardista y hasta mimético para los menos cualificados. “UNA LARGA AUSENCIA” es el relato íntimo de dos seres, y el resto de los personajes son satélites suyos; ellos dos - el hombre y la mujer - soportan el peso de la trama, que ya desde un primer momento nos marca los pausados ritmos, los silencios elocuentes, la timidez del hombre que nada busca ni nada pide; la corazonada emocional de la mujer que presiente que esa figura de hombre callado y con la afición de recortar imágenes de las revistas… Acciones en tiempo real y sin elipsis, con unos “tempos” que la historia requiere y que nos aproxima a lo más cotidiano pero indagador. La mujer es la esperanza viva, tangible y taciturna en ocasiones, de la que se nutre y apoya para seguir viviendo; el hombre es el melómano que descubre la música después de muchos años de no escucharla. Mediante la música, descubrimos, tanto en su expresión de relax como en su acompañar con las manos, que bien pudiera ser el esposo, el hombre que ella ha esperado tanto, al único al que amó y al único al que amará…

La “secuencia” de la cena es un portento de dulce tacto en el proceder. Ella ha dispuesto lo mejor que tiene y ha cambiado su aspécto por el de una mujer con fortalecidas ilusiones. El hombre también se ha aseado un poco más y hasta luce una anticuada corbata. Y hablarán, cenarán, bailarán… El hombre baila bien, muy bien; desliza a su acompañante con suavidad táctil; ella se deja llevar, y cada vez está más segura: así es como bailaba su esposo… Lo que menos importa es lo que se dicen; lo que de verdad interesa es el comportamiento parsimonioso y cadencioso de dos seres que pueden ser de lo que ella está segura de que son o las lagunas mentales del hombre a causa de una brecha en la cabeza que le motivó la pérdida de cualquier recuerdo.

GEORGES WILSON compone su personaje con minuciosidad, sin caer en lo soso y rayando en la parquedad sobria con muerta vida interna. Un actor al que yo recuerdo de otrora, más diestro en los escenarios según los entendidos en el Arte de Talía. ALIDA VALLI es tan expresiva con la mirada como siempre lo fuera. La gran intérprete de “EL TERCER HOMBRE“, de “SENSO” y de otras grandes películas, es aquí ya una mujer madura, pero tan tierna y maternal que bien quisiéramos que el hombre fuera de verdad su marido. Los acontecimientos se disparan al final, al oir el hombre su nombre auténtico en alto por boca de los vecinos de la localidad, y el súbito recuerdo de los cañones en la guerra, lo alteran, lo hacen vulnerable y un camión consuma el resto… Pero, para ella, el hombre, aquel hombre, era, sin duda, su esposo… La luz de la ilusión renovada por el tiempo se reflejará en su rostro y ya será para siempre. ¡No muere lo que se ama!

“UNA LARGA AUSENCIA” / “UNE AUSSI LONGUE ABSENCE” / “L’INVERNO TI FARÀ TORNARE” es una gran película. Quizás la mejor de aquella década (1960). Renovadora y vanguardista, como siempre lo fuera el Cine francés. Un retazo de vida que nos cala hondo y no podemos desprendernos de ello, haciéndonos ajeno a lo que nos rodea mundanamente con su vulgaridad afierada. Esta es la fuerza del Cine, la fuerza pétrea de la Vida-Cine: dar Vida e Ilusión para evadirnos de las tinieblas.

Película “heteróclita” que jamás olvidaré.

(Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.)

(C) 2010. Juan Julio de Abajo de Pablos.

JUAN JULIO DE ABAJO

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“ARMAS PARA EL CARIBE” (”L’ARME À GAUCHE”), de CLAUDE SAUTET, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 11th, 2010

(El Cine ha bebido casi siempre de las fuentes de las buenas novelas. En este caso, la novela se titula “AGROUND“, y su autor CHARLES WILLIAMS.)

 Imaginamos que un buen negocio para José Luis Dibildos, productor por la parte española de esta “cinta” financiada entre España, Francia e Italia. Por aquellos años de desconcierto y demasiados “tanteos”, estas producciones múltiples proliferaban a lo bestia. En esta ocasión contaron con otra “bestia” humana exportada de Francia llamado LINO VENTURA, al que yo admiré mucho en aquellas “pelis” en que el “macizo” de LINO VENTURA interpretaba a “EL GORILA”, personaje que le proporcionó mucha popularidad entre los públicos poco exigentes.

En este “film” hay de todo como en botica. Desde aventureros dispuestos a lo que se tercie con tal de ganar dinero, pasando por contrabandistas de armas, “chicas guapas” entre muchos hombres, puñetazos a troche y moche, tiros a destajo, embrollos viles y otras “delicadezas” propias de los seres humanos poco o nada “delicados”. Así de simple y así de complejo. Pero Cine entretenido y con sanos afanes de hacer que te regodees con la trama, lo que no es bagatela.

CLAUDE SAUTET se avino a “poner en escena” una trama que un poco equidistante estaba de su persona y mentalidad. Pero era hombre de oficio, de sólido oficio. Por esto salió más que airoso del “tinglado”. A mí siempre me ha parecido extremadamente difícil entenderme con mentalidades tan opuestas como las que aquí, cada uno en su “jerga” (salvo que rodaran directamente en inglés, y todos dijeran el texto en inglés), se pueda expresar. Y pese a este “handicap”, que luego todo luzca con nitidez “cinematográfica”.

CLAUDE SAUTET era un hombre que siempre se mostró interesado por los “temas” sociales comprometidos, no exentos, en ocasiones, de cierta “metafísica”. Dirigió algunas películas importantes y ya casi de “culto” hoy en día, uniendo a MICHEL PICCOLI y a ROMY SCHNEIDER en “cintas” tan dignas como “MAX Y LOS CHATARREROS” o “LAS COSAS DE LA VIDA“, entre otras. Esta unión les benefició a los tres.

La aportación española hay que destacarla. ALBERTO DE MENDOZA, mediocre como siempre; ANTONIO CASAS, tan pulcro en el hacer como escasamente “estrella”; ÁNGEL DEL POZO, un chico muy educado, que se refugió en la televisión; ANTONIO MARTÍN, JOSÉ JASPE, FERNANDO REY (impecable siempre)…  Muchos de los “nuestros”, de haber vivido en otros países, hoy serían ricos y muldialmente famosos y reconocidos sus talentos. Una pena. O una “jodienda“. Según se mire.

En el guión intervino una cantidad numérica de gente. Me gustaría saber quiénes, de verdad-verdad, escribieron algo. Les voy a poner a todos, y ustedes juzgarán: JOSÉ LUIS DIBILDOS, CLAUDE SAUTET, FOULI ELIA, CHARLES WILLIAMS, MICHEL LEVINE… No está mal, ¿eh?

Con todo, un trabajo correcto para un “film” entretenido, que no decepcionará a nadie y sí divertirá a muchos. Como a un servidor, si se me permite decirlo.

Gracias.

JUAN JULIO DE ABAJO

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“YO, YO, YO… Y LOS DEMÁS” (”IO, IO, IO… E GLI ALTRI”), de ALESSANDRO BLASETTI, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 10th, 2010

(EN RECUERDO DE “QUATTRO PASSI FRA LE NUVALE”.)

A modo de pequeños “Sketchs“, el notable realizador italiano ALESSANDRO BLASETTI, apoyado por una cantidad ingente de renombrados guionistas, logra, mediante “YO, YO, YO… Y LOS DEMÁS“, un manifiesto agridulce en donde el egoísmo, la falta de caridad, la incomunicación, la maldad y hasta lo nefando, queda patentizado y suficientemente ahondado como para que nos invite a la sabia reflexión.

Un periodista que está escribiendo un libro sobre la condición humana y sus torpezas y desatinos, va tomando notas de todo lo que observa, de todo lo que acontece en su entorno… Y lo que ve es una carencia patética de humanidad en una sociedad como la italiana, siempre tan predispuestos a que sus verdades sean aireadas.

Un “film” no desprovisto de humor y chuscos latiguillos, con el “sexy” autóctono, que WALTER CHIARI, como el periodista-escritor, nos propone mediante sus pensamientos cargados de dinamita.

Un reflejo fidedigno de lo que es el hombre - y la mujer, nalturalmente - en una sociedad tan caduca como podrida. Y eso que tengo que remontarme al año 1965 en que fue rodada. Si ya todo estaba cogido con hilos, ¿cómo no está ahora? El gran ALESSANDRO BLASETTI y sus “conspicuos” guionistas supieron - y quisieron - adelantar esas verdades que nos circundan y que ya eran, premonitoriamente, un avance del caos en que vivimos hoy en día.

Un reparto impresionante: MARCELLO MASTROIANNI, GINA LOLLOBRIGIDA, VITTORIO DE SICA, SILVANA MANGANO, NINO MANFREDI, SYLVIA KOSCINA… (Cada uno hace su número, como es natural.) Y, como tirón de todos ellos, WALTER CHIARI, que nunca se le tuvo en la consideración que se merecía.  

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.       

(HE BELONGS TO THE SPANISH CINEMA HISTORIANS ASSOCIATION)

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“A PLENO SOL” (”PLEIN SOLEIL”), de RENÉ CLEMENT, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 8th, 2010

(MI RECONOCIMIENTO A PATRICIA HIGHSMITH Y AL PERSONAJE POR ELLA CREADO, TOM RIPLEY.)

Una película ya clásica y modélica en su género “thriller“, adaptada de una novela de la excelente PATRICIA HIGHSMITH, que aprovecha los espacios abiertos para recrearnos con unos paisajes que alegran la vista en tanto la tragedia y el crimen más cínico se perpetra en un yate como fórmula impagable del crimen perfecto.

RENÉ CLEMENT hizo un alarde de realización brillante y situó a ALAIN DELON en la cresta de la ola, ya que supuso su lanzamiento definitivo después de bastantes trabajos de escasa entidad. Desde entonces, ya no podría quitarse la etiqueta de “beau tenebraux” que le dió mucha fama y más dinero. Hoy, ALAIN DELON es un hombre acabado. Dicho por él mismo.

La envidia y el cinismo son los móviles del crimen, así como la belleza de MARIE LAFORET, una cantante de tirón que, además, como actriz, resultaba de lo más pulcra. No soy un fanático de esta chica, nunca lo fui, pero reconozco que está muy acoplada en su papel y CLEMENT procuró que diera rienda suelta al talento dramático que llevaba dentro.

La suerte del criminal funcionará como un reloj de precisión y su capacidad para la improvisación será notoria, por lo que sale airoso de todas las situaciones de riesgo, que son muchas. En todas, menos al final, por un fatalismo que no supo ni se le ocurrió comprobar…

Película de exteriores, de ropas “pijas”, de ambiciones funestas, de crímenes ciegos y de pasiones ocultas que saldrán a relucir en cuanto el asesino sin principios morales ni de conciencia se sienta dueño y señor de las situaciones que le rodean y de los personajes vividores y adinerados que frecuenta al socaire de su protector, al que se ha quitado de en medio, un MAURICE RONET impecable en su “role” de señorito rico, ocioso, sin problemas, con padre millonario y amante de las chanzas de escaso buen gusto.

De un asesinato anunciado de antemano, como en un macabro juego, sólo puede brotar el punzazo de un puñal en el pecho y un grito de desconcierto. A partir de ese instante, ya todo es posible, incluso lo que parece imposible: engañar a todos durante las casi dos horas que dura este juego de criminal con cara de bueno y posición social humilde.

Excelente película que no ha perdido con los años y que supuso un gran éxito así como un pequeño escándalo en nuestro carca país, cosa ésta que nunca comprendí.    

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

(Diplomado en Derecho por la “UNED”.)

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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MARCEL BLUWAL Y “EL MONTACARGAS” (LE MONTE-CHARGE), by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 4th, 2010

Me excuso por haber escrito indebidamente el apellido del realizador de “EL MONTACARGAS” (LE MONTE-CHARGE) en mi anterior crítica. Su nombre es MARCEL y su apellido BLUWAL, con una sola “L” y no con dos.

Para dar más información, diré que otros dos intérpretes destacados intervinieron en este “thriller“: ROBERT DALBAN y MAURICE BIRAUD.

“EL MONTACARGAS”, que data de 1962 y fue una co-producción (Francia-Italia), debiera ser de obligada revisión por su alto interés cinematográfico.

La co-producción justifica el personaje femenino: la italiana LEA MASSARI.

Dicho esto, pueden leer mis anteriores comentarios que, como es habitual en mí, son de una imparcialidad tan rotunda como rotundo es mi amor por el Séptimo Arte.

Gracias.

JUAN JULIO DE ABAJO.

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“EL MONTACARGAS” (”LE MONTE-CHARGE”), de MARCEL BLUWALL, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 4th, 2010

(NO SIEMPRE LO QUE LOS OJOS VEN ES LA VERDAD.)

El ingenio argumental puede elevar a un “thriller” a la categoría de excelso.

Los elementos son muy simples, aparentemente: un hombre, una mujer, un niño, un árbol de Navidad, un pájaro de madera en la rama de un abeto, un beso, un montacargas y una seducción buscada…

MARCEL BLUWALL, partiendo de unas premisas tan gélidas como mecánicas, con un cartesianismo muy adecuado al tema, consigue una pequeña obra maestra dentro del género “film noir”. Se intentó un “remake” hace algunos años, pero el intentó resultó un fiasco. Lo original no abunda y, por consiguiente, es mejor evitarse ridículos con plagios del tres al cuarto.

Yo vi “EL MONTACARGAS” a finales de los años 60, en un cine de programa doble, y, pese al tiempo que ha transcurrido, todavía recuerdo la sensación de sorpresa e interés creciente que me despertó. Yo ignoraba por aquellos años quien era MARCEL BLUWALL, no así ROBERT HOSSEIN ni LEA MASSARI (fue una mujer de gran belleza que supo acompañar su atrayente físico con un talento nada despreciable, e incluso tuvo un amante en España, un conocido y prestigioso director de cine que, naturalmente, no voy a descubrir), y mi extrañeza fue “in crescendo” al comprobar lo que da de sí el espíritu creador y el afán de sorprender. Porque “LE MONTE-CHARGE” sorprende. Y en cada “secuencia“. Y no digamos ya en su “climax” final…  

Un hombre morugo acaba de salir de la cárcel y, de modo accidental, entabla una especie de amistad con una bella mujer a la que acompaña un niño de corta edad. Personajes en la noche, se diría que perdidos; seres que no parecen tener familia ni felicidad; a la deriva, en unas fiestas señaladas, insólito cuando no misterioso… Y un beso. A partir de ahí, es donde el ingenio creador y lo intrigante juegan su baza.

Nada es lo que parece y lo que es no es saludable para el taciturno hombre, cuya respuesta se sabrá al término de la misteriosa noche…

ROBERT HOSSEIN es el más extravagante de los actores-directores del panorama cultural francés. Puede gustar o disgustar pero nunca deja indiferente a su público.     

LEA MASSARI gozó de mucha popularidad en su juventud, está pintiparada en su “role” y ningún hombre, en su sano juicio, huiría a su poder de seducción.  

“EL MONTACARGAS” (LE MONTE-CHARGE) es una rareza del Cine Francés. Y el mejor trabajo de su realizador, MARCEL BLUWALL.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“LA SONRISA DEL GRAN TENTADOR” (”IL SORRISO DEL GRANDE TENTADORE”), de Damiano Damiani, by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 3rd, 2010

(I DON´T LIKE THIS SOCIETY)

(NO ME GUSTA LA SOCIEDAD ACTUAL)

Juan Julio de Abajo.

Me parece inconcebible que el hombre que dirigiera “LA ISLA DE ARTURO” (L’ ISOLA DI ARTURO) o “EL SICARIO” (IL SICARIO), dos aportaciones al cine Italiano de considerable enjundia, se aviniera a filmar y firmar una “cinta” tan disparatada, procaz y “desdibujada” como “LA SONRISA DEL GRAN TENTADOR” (IL SORRISO DEL GRANDE TENTADORE).

Muy cerca de un pretencioso intelectualismo, DAMIANI nos empuja a visitar los entresijos internos de un extraño y ambiguo convento de monjas, en donde sus poco ortodoxos personajes nos confunden y aburren, todo lo contrario de lo que debe ser el cine. La Iglesia Católica parece un nido de locos gobernados por una Madre Superiora que raya en el paroxismo ideológico cuando no en lo psicótico. Y lo que menos me importa es que la Iglesia sea elevada a la categoría de paranoides encerrados en su concha de perpetua soberbia (no creo en la Iglesia ni nunca he creído); lo que de verdad me subleva, quizás por mi selecto intelecto, es que, de modo tan alegórico, nos pretenda DAMIANO DAMIANI dar gato por liebre o hacer diáfano lo que no es más que obscurantismo y chanza.

En “LA SONRISA DEL GRAN TENTADOR”, lo que se pretende que sea crítico, es fraudulento; lo literario, un pretexto; lo amoroso, un puterío; lo teológico, un modo de vivir bien; lo clerical, una añoranza del comunismo; el Papa, un colaborador de los nazis… ¿Para qué seguir?

DAMIANO DAMIANI se trajo de Inglaterra (estamos hablando de una co-producción Italo-Inglesa) a la extraordinaria GLENDA JACKSON, que es la única que se salva de este galimatías, gracias a su brillante interpretación.

ADOLFO CELI, amigo íntimo de VITTORIO GASSMAN y compañeros desde sus mismos inicios, no me parece gran cosa en pantalla; el teatro, al decir de muchos, era su fuerte.

CLAUDIO CASSINELLI es el joven escritor que no llegamos a saber si comprende o comprenderá algún día lo que se maquina dentro de ese convento.

LIZA HARROW me es completamente desconocida, pero el “role” de histérica-ninfómana-bipolar le va un montón.

FRANCISCO RABAL es el Monseñor que fuma puros con deleite casi carnal y apuesta por FIDEL CASTRO y su mundo de comunistas, como en una guerra santa. 

DAMIANO DAMIANI, por el que yo sentí - y siento aún - un profundo respeto, en esta obra me deja obnubilado y a medio camino de lo que pudo haber sido, para ser totalmente sincero, una gran película, si su “tratamiento” hubiese sido otro.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“TODA UNA VIDA” (DAS RIESENRAD), by JUAN JULIO DE ABAJO

Agosto 2nd, 2010

(A OTTO WILHELM FISCHER, EL MÁS ELEGANTE DE LOS ACTORES AUSTRÍACOS DE SU GENERACIÓN.)

En los miríficos años 60, la cinematografía germana se distinguió por un buen puñado de películas de corte clásico y refinado gusto. Contribuyeron a ello una serie de directores que hoy ya, posiblemente, muy pocos recuerdan. Yo, como caso excepcional. Uno de ellos, el más prolífico, Geza von Radvanyi. (Otros fueron: Georg Marischka, Gottfried Reindhardt, Wolfgang Becker, Harald Braun, Helmut Käutner, Josef von Baky… y algunos más.)

“TODA UNA VIDA” es una deliciosa historia de amor que perdura durante generaciones. Pasan acontecimientos, guerras, el hijo mayor muere en defensa de su patria, la hija menor se casa con un extranjero, la novia enamorada permanece enamorada cuando ya es una mujer de cierta edad, la esposa del protagonista desaparece un infausto día, los cambios sociales y culturales se van sucediendo… Todo, en resumidas cuentas, está destinado a la nada después del nacimiento. Todo, menos el tierno idilio de esa jóven pareja que, muy jovencitos, contraen nupcias un día y, pese a escaramuzas extraconyugales por parte de los dos y a mil infortunios que la vida les va deparando, nunca, por nada, vida o muerte, su amor se marchita.

Él, ya viejo, paseando por una feria, se siente animoso y monta en una noria gigante. Y allí se da cuenta que es donde conoció por primera vez a la cándida jovencita que más tarde sería su mujer y que juntos envejecerían. Como venida del más allá, o como una demencia senil, se le aparece y charlan con esa maravillosa conjunción de cuerpo y alma que debe existir entre los amantes que tanto se dieron y que tanto se juraron… Él, con la emoción en la mirada, deja caer la mano ingrávidamente y parte junto a ella.

Narrado así, parece una cursilería; pero, expresado en imágenes por Geza von Radvanyi, es cosa muy distinto. Su técnica es clásica, pulcra, sobria, inspirada… Parece como si se hubiera rodado ayer mismo. Y, sin embargo, “DAS RIESENRAD” data de 1961. ¡Ahí es donde se nota si un director es como la flor de un día o la inspiración del Arte en busca del Arte y del buen gusto!

Mención aparte merece O. W. FISCHER. Tenido por muchos de mis colegas como uno de los intérpretes más egregios de su tiempo, creo que está sublime. La composición que hace de su personaje es digna de todo elogio, por muy torpe que se sea a la hora de sentir.

¿Y María Schell? La opinión de los críticos - yo nunca opino lo que los críticos opinan - es la de que era cursi, llorona y excesivamente sensiblera. Pues no: aquí está perfecta, ajustada a su cometido de esposa y madre, sabe envejecer sin perder su dignidad y su pasión por la música clásica será su consuelo en los años de duras pruebas.

Una comedia romántica, nostálgica, llena de encanto en la inigualable Viena del imperio austro-húngaro.

Una “rareza” que los cineastas de ahora no sabrían pergeñar. Salvo yo. Naturalmente.

JUAN JULIO DE ABAJO

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“LOS ASESINOS TAMBIÉN TIEMBLAN” (”CES DAMES PREFÈRENT LE MAMBO”), de BERNARD BORDERIE, by JUAN JULIO DE ABAJO

Julio 30th, 2010

(ENTRE LAS MUCHAS GENTES A LAS QUE AYUDÓ Y LANZÓ AL ESTRELLATO LA LEGENDARIA CANTANTE EDITH PIAFF, ESTÁ EDDIE CONSTANTINE, QUE MÁS TARDE TAMBIÉN COMPUSO SUS PROPIAS CANCIONES.)

Bernard Borderie se especializó en dos géneros de cine: el “thriller” y el de capa y espada. Y dos fueron sus intérpretes predilectos: JEAN MARAIS y EDDIE CONSTANTINE.

“LOS ASESINOS TAMBIÉN TIEMBLAN” es un producto al servicio del olvidado EDDIE CONSTANTINE, en donde no faltan las bofetadas y los puñetazos a troche y moche. En esta ocasión, el amigo EDDIE vive en una isla del Caribe que, al haber sido acusado de deserción en la marina norteamericana, vive, come y bebe - en demasía - a la espera de una oportunidad para rehabilitar su buen nombre como capitán de barco.

La ocasión se le presenta, como es natural - no habría película de lo contrario -, pero con tan mala suerte que tiene que vérselas con una banda de traficantes de drogas que, además, transportan dinamita.

Metido en harinas, no se andará con contemplaciones y, corriendo los riesgos que todos pueden imaginarse, terminará dando con el jefe de aquellos rufianes de elegantes vestimentas.

Lamento en verdad no conocer a las “gatas” que por la película se deslizan calladamente, salvo en el caso de PASCALE ROBERTS, de la que tampoco sé mucho ni demasiado he visto.

EDDIE CONSTANTINE está a sus anchas, no se quita el uniforme de capitán ni para dormir, golpea a la mínima de cambio y, aunque me caiga simpático - siempre me resultó un tío desenvuelto y con mucha vida a sus espaldas -, tengo que ser justo y confesar que, como actor, es poquita cosa. Tengo entendido que en Francia era un ídolo de los cabarets cantantes, pero yo no lo llegué a ver nunca.

“CES DAMES PREFÈRENT LE MAMBO” es un divertimento sin complicaciones, con final insospechado, resuelto con oficio artesanal y encaminado a los públicos poco exigentes.

El que llegara a ser uno de los actores mejor pagados de Francia, LINO VENTURA, aquí estaba en sus inicios. Y nadie puede sospechar que sea… ¡el malo malísimo!

JUAN JULIO DE ABAJO

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“EL RELOJERO DE SAINT PAUL” (”L´HORLOGE DE SAINT-PAUL”), de BERTRAND TAVERNIER, by JUAN JULIO DE ABAJO

Julio 29th, 2010

LOS MISTERIOS DE LA MENTE SON COMO UN RELOJ SIN PRECISIÓN. 

De vez en cuando, uno tiene la suerte de enfrentarse a una obra maestra.

Un tren de noche a gran velocidad. Un niño de corta edad mirando por la ventanilla hacia el exterior. Un coche ardiendo en la cuneta. Y, a partir de esta introducción “muy cinematográfica”, la presentación de los personajes en una ciudad como Lyon, en donde, aparentemente, nunca pasa nada digno de mención. Sin embargo…

El gran actor Philippe Noiret es el protagonista casi absoluto de esta trama con ribetes psicológicos, basada en una novela del ya mítico Georges Simenon, si bien no se trata de un tema policíaco a la vieja usanza; es, primordialmente, una introducción a la psicología de un hombre que, lleno de bondad, fue abandonado por su mujer y su único hijo, al que casi no conoce ni ha tratado, y que se ve en la obligación de involucrarse ahora, personalmente, en un aparente asesinato, al ser su “desconocido” hijo el hipotético asesino.

Un policía se implicará con este hombre, relojero artesano, tratando de ir más allá de lo que sus atribuciones como funcionario le hubiesen sobrado. El comportamiento del relojero (Philippe Noiret) no deja de ser insólito, ya que, en su afán de llegar a lo más interno e intenso de su hijo, se hace también responsable del crimen. Un crimen de venganza: el individuo asesinado era un obseso sexual que trató de violar a la novia del joven.

El policía (Jean Rochefort) va dejando de lado su postura de investigador; nada parece ya interesarle si el chico es culpable o no; ni tan siquiera indaga en el homicio ni en el paradero de la ex mujer de Noiret; mucho más le intriga el comportamiento parternal y los motivos internos e íntimos que pueda tener para querer cargar con culpas ajenas.

La vida de Noiret ha cambiado radicalmente: de la monotonía y lo cotidiano ha pasado a ocupar un puesto de riesgo ante sus vecinos, y la animadversión se patentiza en ataques contra él y su propiedad. Le quedan los amigos, que le son fieles y leales, pero que tampoco comprenden su postura.

La “secuencia” memorable es cuando, él solo en el Palacio de Justicia, no titubea al declarse tan culpable como su propio hijo y la novia de éste, que huyeron del lugar después de matar e incendiar el coche…

Al cineasta Bertrand Tavernier, en mi opinión, lo que de verdad de importaba era mostrar la solidaridad de un padre para con su hijo, pese a que éste fuera un perfecto desconocido para él. Esa relación padre-hijo es contenida, en ningún momento se cae en lo sensiblero o en los estereotipos, que hubiese sido lo más fácil; Tavernier escogió el camino más hondo, el más íntimo y personal, el que no se puede expresar con palabras pero que está lleno de un amor tan perfilado como altruista.

Ya en prisión, padre e hijo tendrán un cambio de impresiones. El chico cumplirá condena pero su padre, el humilde relojero de Saint-Paul, le estará esperando para reinsertarle en la sociedad. Ahora, y pese a los inquietos acontecimientos, Noiret se alejará de la prisión con una sonrisa de esperanza en su rostro…

Magnífico trabajo los de Philippe Noiret, en el “role” del relojero, y Jean Rochefort en el civilizado y reflexivo comisario de policía.

La puesta en escena de Bertrand Tavernier es impecable; esta fue su primera película y, como lo dejara bien sentado, se instaló en el selecto grupo de los grandes cineastas franceses. Todavía hoy sigue siéndolo.

Si pueden verla, no se la pierdan. Difícil de comprender, pero de lo mejorcito para los amantes del Séptimo Arte y de la psicología humana y sus misterios.

JUAN JULIO DE ABAJO

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Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“MAMBO” (”MAMBO”), del año 1954 (USA-Italia), de Robert Rossen, con guion de Rossen, Ennio de Concini, Guido Piovene, Ivo Perilli, by JUAN JULIO DE ABAJO

Julio 28th, 2010

ES PELIGROSO PARA UN “FILMMAKER” SER COMUNISTA EN USA.

Silvana Mangano fue la más señora de todas las actrices italianas. Esta es una afirmación rotunda de Alberto Sordi que, con la osadía que le era propia, aireó a los cuatro vientos antes de su desaparición. Yo, apuntillo algo más: y una de las más bellas.

Robert Rossen escribió el guión de “MAMBO” conjuntamente con tres importantes guionistas italianos, y creo que una mezcla entre “yankee” y latinos no era lo más indicado. “MAMBO” se resiente en su zona más débil: en el guión. Una pena. El tema hubiese sido atrayente y carismático, pero tan sólo queda como resultado final un esbozo de este idílico proyecto.

Película confusa y difusa, se pierde en la inmensidad de sus propuestas. Se nota a un Robert Rossen fuera de su terreno. Unas pocas “secuencias” se pueden salvar, pero bajo mi criterio no todo el “film”.

Vittorio Gassman odiaba sobremanera las películas que rodó para los norteamericanos o en USA, y esta era una de ellas. Dijo que Rossen estaba siempre bebido y que le importaba un maldito carajo lo que estaba haciendo. Shelley Winters, esposa por entonces de Gassman, tampoco me la creo por muy actriz del “método” que fuera. Además, ella y Gassman no hicieron más que pelearse durante todo el rodaje, cosa que, al parecer, era normal en ellos. Y Michael Rennie, hombre de acusada personalidad y altura respetable, no me lo trago como el “noble” caballero que deja de serlo al seducir a Silvana Mangano, aunque luego se case con ella.

En resumidas cuentas, una película malograda, con una música de Nino Rota muy plausible, que muy pocos vieron, que menos la recuerdan, que desmerece de lo que era capaz de dar el “filmmaker” que rodó las espléndidas “EL BUSCAVIDAS” (”THE HUSTLER”) y ”LILITH”. Pero uno comprende que también los directores de cine tienen derecho a comer…

Queda, pues, el magnífico trabajo de Silvana Mangano. Da la sensación de que esta producción se hubiese montado para su servicio. Y puede que fuera así. Silvana Mangano no perdió jamás su atractivo, pese a ser una fumadora empedernida, lo que la hizo dejar este mundo a los 60 años por culpa de un cáncer. Como dato curioso, vino a morir a España, en donde se reunió con su amiga de toda la vida, la también italiana y magnífica mujer, Lucía Bosé.

JUAN JULIO DE ABAJO

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DIPLOMADO EN DERECHO POR LA “UNED”.

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“EL MÉDICO Y EL CURANDERO” (”IL MEDICO E LO STREGONE”), de Mario Monicelli, by JUAN JULIO DE ABAJO

Julio 27th, 2010

HA PASADO TIEMPO, MUCHO TIEMPO… PERO LA RECUERDO MUY BIEN.

En  mi opinión, lo más destacable de “EL MÉDICO Y EL CURANDERO” es su reparto de intérpretes. Inigualable, como nos tenía acostumbrados, el gran Vittorio De Sica; más soso y desganado, el agraciado Marcello Mastroianni; Lorella De Luca, que siempre interpretó a Lorella De Luca; Alberto Sordi, en tan sólo una “secuencia” de nueve minutos de duración, despliega toda su artillería de caradura gesticulante y sin escrúpulos; Marisa Merlini, impecable secundaria con clase y dotes más que suficientes para ser recordada o conocida, que todavía hay tiempo… (En las películas nada envejece; en la vida, sí).

Y, como capítulo y aparte, una chica que se prodigó muy poco, poquísimo… pero que era un encanto de persona: GABRIELLA PALLOTTA. Descubierto por De Sica en “EL TECHO” (”IL TETTO”), su carrera no pareció importarle en demasía. José María Forqué, el director español, tuvo el acierto de llamarla para “LAS VIUDAS“, en donde ya estaba en la plenitud de su madura belleza.

Gabriella Pallotta, en “IL MEDICO E LO STREGONE“, es la joven enamorada que, mediante un filtro que le echa en el café a Mastroianni, pretende, de este modo tan pueblerino y arcaico, que se enamore de ella. Lo que logra es que los retortijones de Mastroianni le doblen sobre sí mismo. Pero el amor - ¡como no! - triunfará.

Siempre la recordaré por su belleza, su sencillez, su naturalidad y su carencia de divismo.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

DIPLOMADO EN DERECHO POR LA “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO. 

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“YO ACUSO” (J’ACCUSE), de José Ferrer, sobre el caso Alfred Dreyfus, by JUAN JULIO DE ABAJO

Julio 20th, 2010

(NADA EXISTE QUE NO PUEDA SUCEDER. Y TODO PUEDE SUCEDER EN NOMBRE DE LA PATRIA.)

“YO ACUSO” nos adentra en una de las muchas versiones que se han llevado a la pantalla sobre el escandaloso e innoble caso DREYFUS. La que ahora me peta comentar es, quizás, la menos conocida pero también la mejor. Ello se debe a una parquedad de medios y a una austeridad que  benefician al “affaire”.

No les voy a disertar a ustedes sobre el caso ALFRED DREYFUS; hay tal cantidad de material documental, gráfico y literio que, cualquier paisano medianamente educado en cualquier Instituto de Secundaria o en colegio de curitas o monjitas, sabe sobradamente.

De cualquier modo, ante las dudas chambas, ahí está Internet.

“YO ACUSO” (J’ACCUSE) - en la que estoy embuído - me interesa por tres motivos:

1.- Por estar dirigida e interpretada por José Ferrer, uno de los más grandes actores de la historia del cine y del teatro, cosa que se ignora. O que no se le reconoce.

2.- Por la veracidad de los hechos y la clara exposición de todos los personajes que intervinieron en el escándalo DREYFUS, cuyo máximo defensor - entre otros - fue EMILE ZOLA, que puso en titulares grandes la frase que diera nombre a la calumnia: J’ACCUSE!

3.- Por la rigidez con que el espionaje, el antisemitismo, el error judicial y la división de toda Francia se ponen en evidencia, como un indecente oprobio contra el mejor de los oficiales franceses: ALFRED DREYFUS.

José Ferrer hablaba cinco idiomas, era un consumado maestro en la esgrima, trabajó en casi todos los países del mundo, cantaba con voz altanera y se movía en escena con la desenvoltura típica de los actores cerebrales.

Sólo dirigió dos o tres películas. “YO ACUSO” fue la mejor. Su verdadera vocación era la interpretación y, de modo especial, el teatro.

VOLVERÉ… 

JUAN JULIO DE ABAJO

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“EL FERROVIARIO” (”IL FERROVIERE”), de Pietro Germi, by JUAN JULIO DE ABAJO

Julio 16th, 2010

(A Rossellini, a De Sica, a Blassetti y a Zavattini, que durante años fueron la inspiración de ese movimiento que cambió al Cine italiano, y al que llamaron, muy acertadamente, “NEORREALISMO”. Yo bebí de esa fuente en mis balbuceos.)

En su día, allá por los años 50, “EL FERROVIARIO” obtuvo un resonado éxito en España. (Y también en diversos certámenes cinematográficos; pero hablar de esto me llevaría mucho tiempo.) Tuve ocasión de verla en un cine-teatro que ya no existe y, mi primera consideración, fue la de hallarme ante un melodrama familiar, muy italiano, mezcla de “realismo” y melodrama costumbrista, vistos todos los acontecimientos e infortunios a través del más pequeño de la familia: el hijo menor (Sandrino), un niño de pocos años, estudioso, bueno y cariñoso, que siente una profunda admiración por su padre y un cariño inenarrable.

El “film” está enmarcado en la vieja tradición de las problemáticas sociales tan al uso entonces, y no abundan los “tópicos”, como cabría esperar en estas temáticas con ínsulas de trasnochado “neorrealismo”; por el contrario, su fuerza expresiva y sus cuitas dentro del seno familiar navegan por el “film” con la bravura de una puesta en escena que el olvidado - ¿por qué olvidado? - Pietro Germi sabe dotar a todos los acontecimientos puestos en solfa. La tragedia marcará a la familia en más de una ocasión, y a punto estará de resquebrajarla; más el poder de los sentimientos con honda raiz van poniendo en orden lo desbaratado, como casi siempre sucede en los melodramas con rigor y con perspicaz vista por los agudos guionistas. (Los habituales con los que Germi colaboró, sobre todo en la primera etapa.)

Las preocupaciones, un fatal descuido, un suicida que se arroja al tren y una investigación. Él, el ferroviario, el honrado padre de familia y buen amigo de sus amigos, se verá obligado a conducir un viejo tranvía por la ciudad. Sus penas y sus angustias van “in crescendo”. Su hija a abandonado a su marido y trabaja como operaria, viviendo fuera del ámbito matrimonial y también paterno. El hijo mayor no progresa, no parece encontrar su sitio en la sociedad, hay desinterés por aportar un dinero siempre necesario… El ferroviario y la hija se distancian, no se hablan, el orgullo está de por medio… Y, como protagonista ocular de todos estos infortunios que se dan en su familia tan amada, Sandrino, el más pequeño que, en “off”, nos refiere, con malestar y tristeza, lo que él, y sin que se le preste atención, siente y no pueda intervenir… (Me recordó, aunque salvando las distancias argumentales, naturalmente, “I BAMBINI CI GUARDANO”, la que los más sobrepujados en la materia tienen como el primer “film” italiano clasificado como “neorrealista”. ¿Año? 1943.)

Pero el hombre no es tan obtuso como para no subsanar sus errores. Y ese encuentro entre la hija y el padre se producirá, el esposo nunca dejó de amar a su bella consorte,y, para celebrarlo, el ferroviario ya cincuentón y su abnegada y fiel esposa, abrirán las puertas de su casa de par en par para que todos, amigos y vecinos, se regocihen con ellos. ¡Vuelven a ser la familia! Sí… ¡La familia unida, apiñada, pétrea, fortalecida, que lucharán ya siempre juntos, como un baluarte indestructible! Un ejemplo digno de admiración, en lo que a mí concierne.

El corazón se parará; las emociones han sido muchas y está cansado. Y el viejo ferroviario, con su guitarra entre los brazos y encamado, morirá sin un lamento, sin un quejido, sin molestar a nadie, calladamente… Tanta felicidad se lleva consigo que no se resiente de la marcha; es un partir después del deber cumplido y de haber extraído de su corazón lo mejor que en él albergaba.

Ha pasado el tiempo… El hijo mayor es ferroviario. Viste las ropas del padre. Va a ser su sucesor… Ha encontrado la vocación en la inspiración paterna. Y la madre, al igual que lo hiciera con su esposo cada mañana, le despedirá con los consejos de rigor y el beso de madre… En tanto, unas lágrimas brincarán por sus ojos y se dejarán deslizar por sus mejillas… ¡Tantos, tantos recuerdos y tanto, tanto amor!

Y terminamos con el pequeño Sandrino, el heróico ignorado, el más aplicado y brillante estudiante que algún día, no muy tarde, será un hombre importante en una sociedad de gentes que luchan, cada uno a su manera y en la intimidad de sus hogares, por salir adelante en busca de una sociedad más sana, mejor, con más corazón…

Creo que “EL FERROVIARIO” supuso el debut de Sylva Koscina, y puedo decir que está bellísima. Y Saro Urzi. Sí. Saro Urzi trabajó en casi todas las películas que rodara Pietro Germi en su corta vida como director, y su profesionalidad es a todas luces brillante. El propio Pietro Germi es el protagonista de este importante y aleccionador “film”; se hizo una prueba para comprobar si estaba dotado para dar en el “role” y ya no dejó de desempeñar labores como actor. Y, por cierto, muy entregadamente.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“CRÓNICA FAMILIAR” (”CRONACA FAMILIARE”), de Valerio Zurlini, basada en una novela de Vasco Pratolini, by JUAN JULIO DE ABAJO

Julio 6th, 2010

(En unas jornadas cinematográficas celebradas allá por los años 60, auspiciadas por el teólogo Carlos María Staehlin, un grupo de chicos “inquietospudimos ver, por primera vez en España, 10 películas que estaban teniendo un resonado éxito en Europa. Una de ellas - sobre la que me voy a centrar- supuso para mí, de modo en concreto, un súbito despertar a la “verità”. El jesuíta don Carlos María Staehlin vive en Madrid y sus ojos ya no pueden ver las maravillosas imágenes de las hermosas y líricas películas: está ciego. Un abrazo.)  

“CRÓNICA FAMILIAR” es, sobre todo, el intenso cariño de dos hermanos que, por los azares de la vida ominosa, se separan desde muy niños y tardan años en volver a encontrarse. El mayor de ellos, es un periodista de pocos recursos económicos y malvive en una mugrienta casa de la ciudad de Florencia. El otro, el pequeño, nada más nacer fue puesto en las manos de un hombre con poder pecuniario y estudia. La película comienza en el mismo instante en que el hermano mayor, angustiado y ojeroso, aguarda una llamada… Esa llamada va a ser decisiva: o su hermano vivirá o morirá irremediablemente a causa de una extraña y desconocida enfermedad que los médicos de aquellos años - años 30- no pueden ni saben curar. Se produce la llamada y llega la noticia: el joven ha muerto. A partir de ese instante, todos los recuerdos, todas las añoranzas, todas los rechazos que tuviera hacia el chico, se desencadenan y un Marcello Mastroianni, en la plenitud de su talento como actor, nos motivará y nos hará ser un poco mejores… La vida… ¿Qué es la vida sin los afectos? ¿Cómo no querer a ese enteco muchacho que inspira lo más puro y sano que pueda haber? Y la criada… La fiel y abnegada criada… Ya es vieja y está en un asilo. Pero espera la visita… Sí, la visita de cada jueves… La visita del mayor, que la quiere tanto como quiso a su bella madre… Y después la de los dos juntos… Los dos hermanos unidos por fin… Junta con sus manos las cabezas de los tres como si ellos tres, pese a las penurias y enfermedades, constituyen todavía una familia… ¿Cómo expresar con palabras lo que las imágenes tienen de titánico poder? Imposible; no soy tan bueno; no puedo, no…

“CRONACA FAMILIARE” es un retazo de la vida del propio Valerio Zurlini que, como se sabe, sufrió de tuberculosis y durante dos años tuvo que recluirse en un sanatorio. Si él salió adelante, no así su pobre y muy joven hermano, que, con su candidez e inocencia, abandonó el mundo de los vivos quizás - como se dice en determinado momento - para reunirse con su madre, a la que no conoció.

Trozos de vidas en tiempos de guerra; guerras y miserias aliadas para patentizar la importancia que el hombre - los hombres en general - pueden tener a poco que se lo propongan y, desde luego, magnos impulsores de obras de ancho corazón.

Es hermoso escuchar los diálogos entre los dos hermanos… Son palabras de descargo, de cariño, de protección… Es como ese encuentro tan inexperado en que barbotas palabras tiernas y amargas; palabras con las que el uno le descubre al otro lo que no conoció, lo que no vivió, lo que ignora… El amor hacia el hermano es lo más grande en las vidas que ambos van a recorrer. Sólo están ellos; la anciana ha muerto. ¿Qué queda, pues? Un dilema tan sensible como obscuro; una balada de derroche interpretativo que tan sólo Valerio Zurlini, uno de los cineastas más sensibles que tuvo el cine italiano, pudo contagiar a Mastroianni y a Jacques Perrin, que, en contra de otras opiniones ajenas a la mía, se le tenía por un mediocre actor. Estas torpes opiniones, como ya comprenderán ustedes, a mí me dejan indiferente. Jacques Perrin es el joven bien educado y al que nada le ha faltado. Miento: le faltó su hermano. Y creo que ningún chico de los de entonces hubiese podido matizar más su personaje.

Hay que mirar “CRÓNICA FAMILIAR” como la miré yo la primera vez que la ví y como la he vuelto a mirar ayer mismo: con comprensión, con entrega, con emoción, con un breve - aunque sólo sea breve - conocimiento de lo que fueron aquellos años de penuria y desconocimiento en que se vio una Italia dividida y destrozada. La vida y la muerte están tan ligadas en ocasiones que nos aterra pensar que pueda sobrevenir sobre nosotros calamidades como esas… Yo, y ya no sólo como cineasta, sino como hombre, sentí ayer en mis carnes las durezas de lo irrecuperable, de los cálidos amores que se marcharon, de las gentes que te cuidaron y ayudaron en los tiempos de mala cosecha, de lo irremediable por ser superior a nosotros… Y sí: sentí, una vez más, que el ARTE y la VIDA se asemejan en demasiadas cosas. Una de ellas, tener la desgracia de reconocer y sufrir lo que a otros - a demasiados - dejaría indiferentes.

“CRÓNICA FAMILIAR” es, sin lugar a dudas, una de las mejores obras que rodó ese extraordinario director italiano que fue Valerio Zurlini, cuya vida y final tampoco fueron fáciles. Curioso por la semejanza con sus trabajos, ¿no?…

Hoy, ya no queda gente en ninguna parte de este estúpido y ancho mundo que pueda pergeñar un “film” tan sensible y humano. Y es que, señores, ya no hay corazón.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“CRONACHE DI POVERI AMANTI” (”CRÓNICA DE LOS POBRES AMANTES”), de Carlo Lizzani, basada en una novela de Vasco Pratolini, by JUAN JULIO DE ABAJO

Julio 3rd, 2010

(Mi reconocimiento al escritor VASCO PRATOLINI, de origen humilde, que tanto aportó a la literatura de su país y al Cine italiano en general.)

A los intelectuales italianos les costó mucho olvidar los estragos que la guerra les causó. Y por medio del Arte más popular - el Cine por entonces - nos dejaron ver, sin tapujos ni circunloquios, lo que para ellos supuso, tanto en sus gentes como en sus ciudades y pueblos.

“CRONACHE DI POVERI AMANTI”, no estrenada nunca en España (impensable que en los años cincuenta la rígida Censura española permitiera que nuestros ojos visionaran esas verdades tan lacerantes), es un manifiesto realista y humano que nos llega hasta lo más hondo; que nos adentra en el mundo de un puñado de personajes que se debaten entre el amor, la muerte, la guerra, las traiciones, las cobardías, las desesperanzas…

Gentes del pueblo, de la calle, de lo más humilde, que habitan todos en una misma calle en donde los acontecimientos son presenciados e inducen al asco y al rechazo; una calle en donde, desde los ventanales entornados, sus moradores ven y comentan lo que afuera sucede… Hay miedo pero también hay un hueco para el amor. Son gentes que tratan de vivir en paz, con sus humildes trabajos, pero que, los infortunios de la guerra, les va llevando de un lado a otro, sin fuerzas para combatir contra no inevitable, aunque terminen tomando partido y acción como repulsa por lo que conceptúan indigno, opresivo, avasallador…

La acción la sitúa Vasco Pratolini en Florencia, pero lo mismo hubiese dado en cualquier otra ciudad de aquella Italia rota, empobrecida, subyugada por los tiranos… Y, sin pretenderlo, a medida que uno va viendo el discurrir de los acontecimientos, no puede este comentarista quitarse de la cabeza una película española muy semejante a esta, con otras ideologías y quizás más sensiblera, que se llamó “MI CALLE”, y que la dirigió un fuera de serie (aquí no voy a entrar en disquisiciones personales, porque no me parece lo adecuado) que se llamó Edgar Neville. Nada tenían en común Carlo Lizzani ni Edgar Neville, por lo que no creo que ninguno de los dos conociera la obra del otro. Sin embargo, el paralelismo de las gentes que habitan esas calles, el paso del tiempo, los cambios radicales, el “tipismo” en uno y el “realismo” en otro, nos resultan gratamente coincidentes.

Todos los personajes obran conforme a sus criterios de siempre, y nunca pierden ese proceder que les caracteriza. Una cosa es el ser humano, la persona, y otra las buenas o malas acciones; unos amores se despiertan - o ya estaban despiertos aunque permanecieran en su impermutabilidad - y otros sucesos darán al traste con ilusiones mil, todas con vistas al futuro…

Todo cambiará aunque nada nos sugiera que cambie; todo seguirá - con el dolor interno de algunos de ellos - porque la vida debe seguir por cruda que sea la realidad impuesta. Nada hay más impuesto que la guerra y el enfrentamiento entre los propios vecinos de una calle humilde de una ciudad ya dividida… O mejor: de un país en guerra, con la ilusión del amor en los corazones de los más jóvenes…

Creo que Lizzani hizo con “CRONACHE DI POVERI AMANTI” su mejor película - o una de las mejores, al menos - y el paso del tiempo, si bien puede envejecer al “film”, no sus ideas y la historia de una Italia que luchó por brindar al mundo sus verdades, sus miserias, sus desgarros… Esto, a mí, me interesa como cinéfilo y como observador de las realidades más palpables y difundidas.

Del fascismo sólo se extrajeron tres cosas y las tres execrables: muerte, represión y destrucción. ¿Volveremos a incurrir en el mismo error?

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“LA NOTTE BRAVA”, de Mauro Bolognini, adaptada de la novela “RAGAZZI DI VITA”, de Pier Paolo Pasolini, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 30th, 2010

(Un recuerdo para PIER PAOLO PASOLINI, MAURO BOLOGNINI, ROSANNA SCHIAFFINO y JEAN CLAUDE BRIALY, que ya no están entre nosotros.)

Tal vez por motivos de comercialidad, “LA NOTTE BRAVA” nunca fue estrenada en España. Por lo menos, que yo esté enterado. En realidad, muchas de las novelas de Pasolini, al igual que sus libros de poesías y las obras que aportó al Cine, siempre tuvieron una restringida difusión. ¿Tal vez porque era ateo, comunista y homosexual? Puede ser. ¿Quizás por su escasa comercialidad y mimetismo cultural? También puede darse el caso.

“LA NOTTE BRAVA” es un retazo de vida, cuyos protagonistas son unos jóvenes con tendencias delictivas y marginales. Toda la acción transcurre en un sólo día, y girará alrededor de unas pobres prostitutas, manipuladas y utilizadas por un grupo de “chulos” que buscan, premeditadamente, conseguir una importante cantidad de dinero vendiendo unas armas que poseen. Poco sabemos de ellos, salvo que son camorristas, no tienen sanos principios morales ni son admitidos en círculos particulares. Viven en barriadas, se relacionan con gentes de su misma calaña y hacer el vago y golfear son sus únicas ambiciones en la vida. Poco más se puede decir de las jóvenes fulanas, salvo que su estupidez va pareja con su ignorancia arrabalera, un mundo que Pasolini conocía sobradamente.

El “film” nos resulta más próximo al mundo de Pasolini que a la estética preciosista de Bolognini. Las ideas de Pasolini dominan la acción y el caracter de la obra, aunque Bolognini sepa imprimirle un dominio técnico magnífico y sepa extraer, igualmente, el potencial dramático y cruel de sus actores, todos impecables en sus respectivos “roles”.

Se debiera destacar - y lo voy a hacer - las presencias femeninas de Rosanna Schiaffino, Elsa Martinelli, Anna María Ferrero (la mejor de todas; su escuela teatral la había convertido en una actriz consumada, aunque Vittorio Gassman dijera lo que quisiera); Antonella Lualdi, Myléne Demongeot (en una breve pero jugosa intervención)… Todas ellas, mujeres de belleza considerable. Y muy estimables actrices, aunque hoy olvidadas o desaparecidas.

El dinero conseguido por la venta de las armas… Una dura pugna por hacerse con esos billetes que pueden conducir al desenfreno y al despilfarro. Y esto es lo que hará Laurent Terzieff, acompañado de la golfilla que interpreta Rosanna Schiaffino. Esa noche, sin proporción ni medida, lo despilfarrará todo… Y ya al amanecer, cuando se despide de su joven y hermosa putita arrabalera, se desprenderá del último billete y lo arrojará al vertedero de basura, como en un acto de indiferencia nihilista.

Película de grandes exteriores, de campos y riachuelos, en donde la civilizada urbe queda lejos… Chicos y chicas de la ciudad que viven en una marginación interna y externa, sin importarles nada ni nadie, y cuya moral y conciencia brillan por su ausencia. Mucho Pasolini. Mucho.

Uno, a la hora de elegir, prefiere otras “cintas” de ese cineasta italiano, destacado y destacable, que fue Mauro Bolognini. Con todo, y especialmente por sus intérpretes, “LA NOTTE BRAVA” debiera verse si la ocasión se presenta.  

JUAN JULIO DE ABAJO

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Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“EL CREPÚCULO DE LOS DIOSES” (”SUNSET BOULEVARD”), de Billy Wilder, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 27th, 2010

CUANDO EL TIEMPO NO TIENE TIEMPO Y LO CREADO ES ATEMPORAL.

Han pasado 60 años desde que Billy Wilder rodara “EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES” y todavía conserva toda la fuerza hechizante del mejor Cine. Con un magnetismo que nos embelesa y cautiva los sentidos, “SUNSET BOULEVARD” nos adentra en los misterios del mundo del Séptimo Arte y nos describe - y desmenuza - la ruda y cruel realidad de los ídolos caídos y rotos por el tiempo y el olvido de los públicos mayoritarios. Un mundo que Wilder, con su dominio de la técnica y con un guión de hierro, nos narra y permite ver en sus pormenores más significativos. Wilder era de una precisión de reloj suizo; sus criaturas, trazadas a golpe de efecto, crean y recrean un mundo tan agrio como esquizofrénico. La pugna entre lo caduco, muerto hace lustros, y lo joven y nuevo, que pese a las penurias económicas lucha por salir adelante, es como un duelo entre lo que fuera maravilloso pero de lo que ya sólo quedan cenizas y lo que, quizás por avatares de la esquiva existencia, no cuajará en el éxito… El tedio, la repulsa, el asco, el cansancio, el fracaso y el “ya no importar nada”, darán al traste con la realidad. Y el cadáver de un hombre joven y agraciado flotando en una piscina… Y una vieja estrella que se aferra a la idea de volver a la pantalla… Y ese extraño ser que la cuida, que es su chófer, su guardián, su sirviente, su más fiel y devoto amante… Todo excesivo, quizás; pero, ¿importa de verdad? ¿No resulta subyugante y agonioso?

“EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES” empieza con una voz en “off” y, a partir de ahí, un ulular de sirenas que nos llevan a alguna parte… Algo ha sucedido, y la prensa y la policía están en camino. Y a una velocidad de vértigo… Una vieja estrella del Cine mudo ha asesinado a un joven guionista con escaso talento y menos futuro aún… Ahora, ¿qué va a pasar? Sí… William Holden flota boca abajo en una piscina de una gran mansión… Y la que fuera una gran estrella, una de las más grandes - Gloria Swanson -, espera que las cámaras rueden sus gestos teatrales y sus ojos desmesuradamente abiertos, en el cenit de su locura…

Cuestionada por muchos como un gran “film”, en mi opinión es un drama trágico y abrupto en donde las pasiones y las ambiciones caminan estrechamente unidas. De cualquier modo, guste mucho - como a un servidor - o disguste a otros - que los hay, que los hay - siempre quedará la presencia física del imponente Erich Von Stroheim, uno de los directores “malditos” de EE.UU. cuyo talento - ilimitado - no fue comprendido y sí temido.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“PADRES E HIJOS” (”PADRI E FIGLI”), de Mario Monicelli, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 22nd, 2010

(A Mario Monicelli, Furio Scarpelli, Agenore Incrocci, Leonardo Benvenuti y Luigi Emmanuele).

Yo soy un cinéfilo de otrora. Es decir: me gusta el Cine de antes, el de los años 50, 60, 70… Y, de modo especial, el Cine italiano. Pero ustedes ya se habrán dado cuenta; mis últimas críticas van encaminadas a esta cinematografía. Y aquí cabe una reflexión: ¿Por qué el Cine italiano y no otra cinematografía? A ello voy.

Durante muchos años, el Cine italiano, con sus altibajos - que los tuvo -, fue el más sincero, auténtico, veraz, jugoso, deleitoso, valiente, descarnado, cruel y simpático. En resumidas cuentas: retazos de vidas con los que uno se identificaba y compenetraba por su “autenticidad”. Ellos tenía la fórmula mágica de conquistar a los públicos que buscaban en el Cine algo más que historias de buenos y malos, de héroes y “estrellas” rutilantes de un Hollywood adocenado, tipos y “tipas” muy famosos sobre los que todos los críticos y cotillas del mundillo fílmico escribían con mayor o menor deslumbre; puñetazos, asesinatos, persecuciones y otras muchas historias que nada tenían que ver con la verdad, con lo que sucedía en la calle o en el piso de arriba o al amigo más cercano…

Italia era otro mundo. Se hablaba de los antihéroes que, sin historias elaboradas, sufrían, reían, amaban, mostraban sus preocupaciones y trataban de arreglar sus pequeños conflictos. Eran historias “sainetescas”, rayando con el “realismo” (el “neorrealismo” ya había quedado atrás), con padres que trataban de sacar a sus hijos adelante e hijos que les traían por el camino de la amargura… Retazos de vidas, como he dicho, que contenían las verdades de los hogares y sus cuitas; las picarescas jocosas - algo muy típico de los italianos - y unos modos de vida que tan cercanos nos eran porque, si lo miramos bien, estaban muy próximos a nosotros, a las costumbres autóctonas de una España que tardó en despertar aunque despertara… Pero, para ser justo, ellos, los italianos, supieron hacerlo mejor y con logros más enjundiosos. Hay que dar al César lo que es del César…

“PADRI E FIGLI” es una comedia que traza las semblanzas de un puñado de personajes que, por hazares del destino, se interrelacionan y terminan con la lección tan bien aprendida que la magistralidad de los guionistas y su capacidad de observación se hacen notorias y deben ser destacadas. Esta “cintas” no serían lo que son sin esos estraordinarios guionistas que, más que escritores, eran mirones de la vida que los circundaba. Con esa picardía de oficio, con unos intérpretes tan naturales como carismáticos, con una realización tan sencilla como eficaz, productos tan risueños y emotivos fueron el caldo de cultivo de muchas comedias que a mí, de vez en cuando, me gusta volver a visionar, para elevar mi espíritu y no olvidar que soy un hombre de carne y hueso, como los personajes de “PADRES E HIJOS”.

Este “film” me sirvió de inspiración para el primer guión que yo escribí hace ya muchos años, y con el que entré a formar parte de ese incomprendido mundo del guionista cinematográfico, un oficio que no se aprende ni se puede enseñar: se nace para serlo o se dedica uno a otra cosa. 

Lorella De Luca ya empezaba a ser un bombón; Riccardo Garrone, un secundario siempre perfecto; Marcello Mastroianni, el amargado al que le gustan los niños pero no puede tenerlos; Vittorio De Sica, interpretándose así mismo, lógico en él; Franco Interlenghi, que había pasado del niño que se vio haciendo Cine al galán que va a ser padre y es todo nervio; Antonella Lualdi, la que va a ser madre y los antojos están a la orden del día; Memmo Carotenuto, con su prole y otro en camino, y que además trabaja en un zoológico; Marisa Merlini, la enfermera que pone inyecciones a domicilio, tan gran actriz y temperamental como la viera en mil ocasiones; Fiorella Mari, la que no puede tener hijos y su rostro expresa la gran tristeza; Ruggero Marchi, gracioso hasta el dislate… ¡Gracias a todos por vuestras aportaciones al espectáculo de la vida ilusoria!

Prefiero vivir el pasado que mortificarme con el presente. ¡Adiós!

(Un retazo de mi libro “EL CINE Y YO”, en donde ahondo sobre las conductas indolentes y apasionadas del pueblo italiano). 

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“EL MAESTRO DE VIGEVANO” (”IL MAESTRO DI VIGEVANO”), novela de Lucio Mastronardi, adaptada para el Cine por Elio Petri, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 20th, 2010

MI HOMENAJE A TODOS LOS MAESTROS DE PROVINCIA QUE, DE MODO MAGISTRAL, RECOGE LUCIO MASTRONARDI EN SU MIRÍFICA NOVELA “IL MAESTRO DI VIGEVANO“, Y QUE SUPUSO UNA DE MIS PRIMERAS LECTURAS “SERIASALLÁ POR LOS AÑOS 6O.

Hay obras menores y obras que parecen menores al no ser reconocidas. Obras que instigan los sentidos; que motivan admiración por el despliegue de “cosas” que no se ven pero que se olfatean en el ambiente y en los sutiles sentidos de los personajes que son víctimas de su poquedad aunque no mediocridad humana. Cuestión de talento sumergido que debiera salir a flote. No hay término medio: o se capta el “mensaje” interno de los personajes o se queda el espectador - y el lector - “in albis”. Doy por sentado que nada es superficial; todo está conexionado, poseyendo la obra literaria y fílmica la profundidad social que el arte quiso darle deliberadamente. La historia va pareja con los fracasos del protagonista principal - sobre él recáe toda la acción - y su constante serán las claudicaciones; no toma posturas enérgicas; no tiene el coraje de enfrentarse a lo que le es distante, muy lejano, totalmente opuesto a sus criterios sólidos de educador que transige como un cobarde esclavizado por los poderosos. Su final será, como no podía ser de otro modo, retornar a la rutina demoledora sin esperanzas ni consuelos. Sobrevivir. Tan sólo sobrevivir. Bien poco, a poco que se mire. Si es que el lector - y el espectador - sabe mirar con ojos escrutadores y mente analítica.

“EL MAESTRO DE VOGEVANO” es una “rara avis”. Un “film” que pone en la picota a la clase docente de enseñanza media. En los años 60, en donde está situada la acción, los maestros de pueblo o de pequeñas localidades eran gentes mal pagadas, menospreciadas, vilmente tratadas; personas con problemas íntimos y de conciencia “paleta” y pobre que sufren hasta más no poder; seres que, como el protagonista - un Alberto Sordi extraordinario -, cesan en su “vocación” de profesores, instigado por su dominante esposa - y no fiel - que le aleja de sus quehaceres de toda su vida para montar un pequeño negocio familiar. Pero todo será inútil. Los fracasos vienen de muy atrás y, después del engaño de la tiránica esposa y la muerte de ésta, nuestro maestro volverá a opositar para rehacer su vida y recobrar su puesto. A partir de ahí, y ya para siempre, las humillaciones serán mayores y la monotonía aplastante, vomitiva y plúmbea.

Importante la “secuencia” en que, uno de sus colegas, se quita la vida poniéndose al tren. Impresionante la visión del cadáver a un lado de las vías. Pesimismo y mala resignación de unos pobres infelices que son la constante del “mensaje” que el autor - y el director - nos propone a lo vivo, valiéndose de la impecable interpretación, llena de resortes lingüísticos y corporales, por parte del magno actor que fue Alberto Sordi.

¿Por qué traer a una actriz norteamericana - Claire Bloom - para el “role” de una italiana? ¿Es que en italia no había suficientes mujeres con talento para un personaje que, además, no requiere mayor esfuerzo? Este tipo de cosas no las he comprendido nunca…

Bien hubiese podido ser un clásico si en España hubiésemos sabido de su existencia; no fue así, y únicamente mediante la lectura de la novela de Lucio Mastronardi podemos descubrir, con un dilatado estirar del tiempo, la novela-película que yo leyera en mis días de juventud, y que hoy constituye un documento-legado a descubrir y disfrutar. (Tanto sirve este comentario para la novela como para la “cinta” inspirada en ella). ¡Qué pena que la Censura y el escaso conocimiento de lo que fue - y es - el Cine, amén de la buena literatura, fueran menospreciadas y rechazadas de pleno!

Pero, como ven, nunca es demasiado tarde…

JUAN JULIO DE ABAJO

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“UMBERTO D”, de Vittorio de Sica, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 17th, 2010

MI TRISTE CANTO A LA SOLEDAD Y A LA VEJEZ; A LA DESESPERACIÓN Y AL AMOR PATERNO.

El patético anciano de “UMBERTO D” es uno de los personajes más humanos y entrañables con los que Vittorio de Sica se compenetró en sus películas. Extraído prácticamente del propio corazón de De Sica, al ser inspirado el personaje y la película de su propio progenitor.

Entonces, al igual que ahora, el problema subsiste: los ancianos estorban y sobran en medio de la gran urbe y deben ser retirados a otros lugares para dar paso a las generaciones presentes y venideras.

El patetismo y la terrible fuerza moral, exaltabes por mí y por cuantos, en su día, hablaron y escribieron hasta el hastío de este terrible problema social que, por medio de la película del “maestro“, se sublimiza e inmortaliza en el celuloide como un legado para la posteridad.

“UMBERTO D” puede ser, de cuantas obras dirigiera Vittorio de Sica, la que nos habla con mayor intensidad y profusión afectiva pero también con dureza de dos problemas terribles: la vejez, por un lado, y, por otro, la soledad de los viejos en las grandes ciudades industrializadas.

Financiada íntegramente por el propio realizador, el personaje - tan sencillo como corriente; como yo o cualquiera de ustedes - transmite toda la verdad y la humanidad que De Sica supo imprimirle con crudeza no exenta de sensibilidad.

Con intérpretes desconocidos - no eran actores profesionales -, tanto Carlo Battisti - era un profesor de latín jubilado - como María Pía Casilio - en el “role” de la sirvienta embarazada y analfabeta - están magistrales, tiernos, resignados, enfermos y desesperanzados… ¿Quién puede ayudarles? ¿Quién apiadarse de ellos? Serán ellos, en su infortunio, quiénes se apoyen y aconsejen mutuamente, en una solidaridad tan fuerte como emotiva. ¡Magistral la lección - y realización - de Vittorio de Sica!

Después de todas las opciones ya agotadas o descartadas, aquel viejo, que tan sólo tiene a su perro en el mundo - este can se haría tan famoso como la propia película -, acudirá al asilo en donde verá languidecer y extinguirse su vida, olvidado por todos los que le conocieron… En la sociedad no hay lugar para los ancianos ni para los desfavorecidos.

Un personaje engrandecedor que, llevado por la desesperación, intentará quitarse la vida. Pero, ¿qué será de su perro? ¿Quién lo alimentará, cuidará de él, lo querrá tanto como su dueño? El suicidio no es la solución; lo comprenderá el fiel can que, en un acto casi milagroso, impide tal monstruosidad… Pero, ¿y después?… No importa… La vida sigue, las esperanzas se renuevan, la providencia les ayudará… Una película tan auténtica que no tuvo el éxito que se merecía. De Sica tuvo que interpretar estúpidas comedias para resarcirse de las pérdidas.

“UMBERTO D” es visceral, disparatada en ocasiones, desesperanzada, amarga, real y trágica. Rodada en la plenitud del “neorrealismo” italiano, supuso, en opinión de los más entendidos, el comienzo del declive y la muerte de este movimiento cinematográfico que hoy ya es historia. Quizás con esta “cinta” esté ya todo dicho. Fueron palabras del “maestro” y no las discutiré. Sólo una pequeña observación: si pueden, si tienen ocasión, vean “UMBERTO D”. No les dejará indiferentes.

(Comentarios extraídos de mi libro “EL NEORREALISMO ITALIANO Y SUS CREADORES“).          

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“LA LADRONA, SU PADRE Y EL TAXISTA” (”PECCATO CHE SIA UNA CANAGLIA”), de Alessandro Blasetti, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 16th, 2010

RAMMENTARE A ALBERTO MORAVIA, SUSO CECCHI D’AMICO E ENNIO FLAIANNO. 

Nos hallamos ante una de las películas más populares de los años cincuenta. En España, concretamente, tuvo un éxito sin precedentes. Se debió, en gran medida, a las aportaciones de tres intérpretes que ya estaban en la cresta de la ola: Sofía Loren, Vittorio de Sica y Marcello Mastroianni. Ellos tres, por sí solos, constituyen todo un espectáculo.

Se había iniciado la comedia a la italiana, y los logros fueron óptimos, lo que propició que muchos otros directores - Dino Risi, Amato, Mastrocinque, Coletti, Giorgio Pastina, Gianni Franciolini, Luigi Comencini, Antonio Petrocci, Paolo Moffa, Mario Camerini, Luciano Emmer, Steno, Mario Mattoli, Bianchi, entre otros - contribuyeran a la expansión de una serie interminable de comedias “sainetescas” con claras influencias del no muy lejano “neorrealismo” todavía, que tantas horas de gloria diera a esta cinematografía hoy muy olvidada.

Si centramos bien nuestra mirada, observamos que la “cinta” que trato de comentar es urbana, rodada casi íntegramente en las calles, en escenarios naturales, con gentes que pasaban por allí - como ustedes o como yo mismo -, y con la naturalidad en el proceder que convertía al producto en una historia de pequeños ladrones pero sanos de corazón y dispuestos a amar y a sacrificarse llegado el caso, si el cariño y las simpatías estaban de por medio.

Todo respira autenticidad: desde unos diálogos fluidos y realmente divertidos, hasta unas situaciones tan jocosas como de mala fortuna - concretamente en el personaje del taxista, interpretado con gran acierto por Mastroianni - al igual que la búsqueda incesante de la Loren por conquistar al infeliz y buenazo taxista, sin que ella misma, en su fuero interno, lo sepa en verdad. Y, en medio de ellos y de todos los demás - es película de muchos “secundarios” -, el gran Vittorio de Sica,  el pícaro número uno, el rey a la hora de robar maletas y cuyas artes rateriles le vienen de lejos, de muchos años atrás, desde antes de la guerra seguramente, con un despliegue de palabrería que parece filosofar, algo, por cierto, que iba congénito con él. Hay “secuencias” enteras en donde la sola presencia de De Sica da solidez y contundencia a todo lo que allí se desarrolla; en donde parece que fuera él quién estuviera dirigiendo la “perogrullada”, tanto era el magnetismo de este gran actor y tanta su fuerza expresiva… Un personaje, por otra parte, que le va como anillo al dedo; pues, si lo pensamos un momento, nos percatamos de que lo interpretó en el ochenta por ciento de su extensa carrera. Inimitable y único. Así lo califico yo.

Las calles de Roma, sus gentes, su picaresca, sus formas de vestir, sus guardias urbanos de blanco uniforme, los primeros coches “Seat 600″, las motos, los chiquillos armando bulla, las fachadas deslucidas, las camisetas de los obreros, el tráfico y los pitidos… Toda Roma está aquí, en esta película ya “mítica” e inmortal, que, por muchos años que pasen, será el símbolo más representativo de la posguerra italiana y sus secuelas… sólo que en broma, en comedia amable y desenfadada, fruto del ingenio creador de un puñado de escritores y de unos intérpretes que hoy ya son parte de la historia del mejor Cine de Italia.

(Un retazo de mi libro “ROMA Y EL CINE”, en donde analizo lo artístico y lo autóctono).

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“EL ÚLTIMO ATARDECER” (”THE LAST SUNSET”), de Robert Aldrich, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 14th, 2010

(Mi consideración profesional hacia DALTON TRUMBO, uno de los mejores guionistas de EE.UU.) 

“EL ÚLTIMO ATARDECER” es una novela de HOWARD RIGSBY (”Sundown at Crazy Horse”) adaptada magníficamente por el gran Dalton Trumbo que, por primera vez después de muchos años de olvido y de daño innecesario, figuraba en los “créditos” con su verdadero nombre.

Años atrás, le habían puesto en la lista negra y todas las películas que, hasta entonces, había escrito, las había tenido que firmar con seudónimo.

Pero en este caso nos encontramos con que la producción era de Kirk Douglas y Kirk Douglas sentía una gran admiración por Dalton Trumbo, al que conceptuaba no sólo un gran guionista sino un hombre de relevante talento.

Dada la fuerza y la magnitud de la estrella que representaba por entonces Kirk Douglas en el mercado internacional del “film”, la película se pudo rodar con toda la grandiosidad y profusión de medios que el tema requería.

Para ello se contó, también, con un extraordinario Rock Hudson que, por primera vez, hizo aquí una gran labor; no sólo era el tipo atractivo que todos conocíamos, sino que sabía sacarle partido a un personaje que estaba dispuesto a vengar y a matar con tal de que el “malo” pagara sus canallescos actos.

Dorothy Malone, que estaba en el esplendor de su belleza y de su incuestionable talento (ganó un Oscar), se ajustó como un guante a su “role”.

Joseph Cotten, todo un caballero en la pantalla como en la vida real, también estaba magnífico, como siempre.

Y como sorpresa, Carol Lynley, que nunca creo que jovencita alguna se mostrara más sutil, apasionada, despuntante ante la vida y el amor, y más refinada.

El “film” tiene muchos conatos de honda verdad y jugosos alicientes de enseñanza para ser seguido con vivo interés.

En primer lugar, en ella se habla de un duelo que, tarde o temprano, se llevará a cabo. Es inevitable. Un “sheriff” persigue a un fugitivo al que buscan por asesinato, por un asesinato hipotético que se ha cometido en Texas. Los dos hombres se encuentran en México y pactan que, al final de un largo itinerario que van a seguir para conducir una manada de ganado, ajustarán sus desacuerdos y odios, cuando no de índole legal, en un duelo final a muerte.

Naturalmente, son muchos los incidentes de todo tipo los que acaecen en este discurrir itinerante entre los dos personajes, con el ganado que ayudan a llevar y con dos mujeres de por medio, madre e hija.

No faltarán las escenas de amor que, por primera vez en un “western”, yo vi en pantalla con todo su lirismo y toda su poesía, así como su limpia pasión.

Una interpretación soberbia de Kirk Douglas que estaba brillante e inspirado en verdad, aunque con el histrionismo y el divismo que en toda su larga trayectoria jamás dejó a un lado

Capítulo aparte, he de hacer mención de los diálogos fabulosos y deleitantes de Dalton Trumbo. Es muy difícil, se opine lo que se quiera, dialogar acertadamente para el Cine. Dalton Trumbo fue uno de los pocos que supieron dar otra dimensión al diálogo para el Cine. Y, de modo particular, para un “western” vibrante, crepuscular, casi con resonancias de tragedia griega.

Como dije anteriormente, “EL ÚLTIMO ATARDECER” fue producida por la compañía de Kirk Douglas - a la que puso el nombre de su madre, Brinaprod -, que, sin embargo, no quitó protagonismo a los demás; Rock Hudson estaba a sus anchas, haciendo gala de una interpretación sobria y dura que ni él mismo superaría en años posteriores. Es cierto que Hudson y Douglas tuvieron un trato un tanto frío y distante; no tuvieron disputas; sencillamente, no se dirigían la palabra y, cuando tenían que comunicarse alguna cosa, para componer o formalizar las “escenas”, lo hacían a través de sus respectivos representantes o secretarios.

Robert Aldrich dirigió la película cuidando en extremo la puesta en escena, planificando con minuciosidad, encuadrando con precisión, y con unas profusiones de luz de gran brillantez, sobre todo en el último atardecer, que justifica el título de la “cinta” en inglés: “THE LAST SUNSET”.

El desencadenante final - lo que llamamos el “climax” - es muy sorpresivo, pero no seré yo quién se lo cuente aquí y ahora…

(Hay un estudio muy pormenorizado en mi libro “EL CINE DE USA”, en donde desentraño los entresijos de este “film” y de 200 más).           

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“EL GENERAL DE LA ROVERE” (”IL GENERALE DELLA ROVERE”), de Roberto Rossellini, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 12th, 2010

(En “ricordo perpetuo” del “maestro” ROSSELLINI).

“EL GENERAL DE LA ROVERE” constituyó una gran aportación al Cine. Pese a que Rossellini dijera en su momento que era, para él, una de las películas menos interesantes de cuantas había dirigido, nos vemos en la necesidad de discrepar del “maestro”, opinando, según nuestro entender y razonar, que “IL GENERALE DELLA ROVERE” es un “film” de una solidez aplastante y con una interpretación brillante y redonda por parte de Vittorio de Sica.

A través de los años y de los sucesivos visionados de la “cinta”, llegamos a la absoluta comprensión de este axioma que lanzamos de modo vehemente y apasionado.

Las grandes miserias y las grandes tragedias, así como el egoísmo y la oportunidad para los mezquinos, se dan en este trabajo de Roberto Rossellini.

Vittorio de Sica, quizás por compenetrarse tan perfectamente con Rossellini, su amigo desde los comienzos, hizo una labor diametralmente opuesta a cuantas hiciera hasta entonces, y nunca inferior a las que hiciera posteriormente.

Una gran película que precisa de grandes dosis de inteligencia y precisión para llegar a la comprensión de lo que es el hombre y sus miserias, del mismo modo que el hombre y sus grandezas, llegada la ocasión.

Ambas posturas se darán en este “film” ya inmortal y “mítico“…

(Extraído de mi obra “HISTORIA DEL CINE ITALIANO”).

JUAN JULIO DE ABAJO

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Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“EL ASESINO” (”L’Assassino”), de Elio Petri, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 9th, 2010

(A CRISTINA GAIONI, que no tuvo la suerte que se merecía; pues, pese a su belleza de “bámbola carnale”, el cine italiano no le dió demasiadas oportunidades. ¡Crudele penalità!). 

A veces, las cosas no son lo que parecen. O parecen lo que no son. En “EL ASESINO“, un interesante “film” del prematuramente desaparecido Elio Petri, la brutalidad policial y sus poco ortodoxos modos de proceder, quedan expuestos a la visión de los espectadores que, por fuerza, deberán convertirse en críticos y juzgadores. Un día interminable para un anticuario al que se le acusa de haber asesinado a su amante. No hay pruebas, nada le inculpa, sus coartadas están justificadas, incluso las gentes que le conocen le aprecian o quieren… ¿Qué hacer con él, pues? En manos de un duro policía - Salvo Randone, magnífico como siempre -, el joven y apuesto anticuario - Marcello Mastroianni - sufrirá lo indecible con la impotencia del desesperado que nada puede contra la ley. Su rápido ascenso, el que su amante sea rica, la bellísima novia con la que piensa casarse, su apostura de “playboy”, su vida de regalo… La policía, quizás más por envidia que como presunto culpable, se ceba con él…

Una serie de “flash-backs” nos irán introduciendo en las diferentes opiniones y en los caracteres de los personajes, tanto de los principales como de los secundarios o episódicos - curioso ver a Enrico María Salerno, luego prestigioso intérprete y director en un pequeño papel -, por medio de los cuales llegaremos a las semblanzas psicológicas de todos y cada uno, tal vez lo más destacable de esta destacable “cinta” policíaca.

Es indudable que la amante ha sido asesinada y el caso no se dará por cerrado hasta que el asesino sea desenmascarado. La noche tétrica en la celda no menos tétrica y con compañía de indecentes criminales que lo atosigan y aprietan - ¿son policías en busca de una declaración forzada?, ¿se pueden valer los agentes de la ley de trucos tan rastreros?, ¿son delincuentes comunes o delincuentes con sangre sobre sus conciencias?, ¿dónde está la verdad y dónde la mentira? - sin tregua y hasta destruir su moral, dañar su psiquis o arruinar su salud. Todo parece lícito en este comportamiento tan crítico y certero; todo se corresponde, en opinión de Elio Petri, a las conductas mezquinas de los Funcionarios del Estado Italiano.

La parquedad de medios empleados para narrarnos la historia la eleva de categoría; pues, su sequedad, su austeridad, su insolente provocación, constituye un documento inapreciable para el conocimiento interno de lo que rara vez el hombre de la calle puede ver con sus ojos o sufrir con el resto de sus sentidos.

La amante - una Micheline Presle todavía muy deseable - es también su socia. Tal cosa, naturalmente, le convierte en el más sospechoso. Él, el joven anticuario, sale favorecido con su muerte… Los pagarés, el dinero, el negocio, quitársela de encima al haber puesto sus ojos en una rica heredera - Cristina Gaioni -, con padre influyente y ella de fácil conseguir… Todo, pues, en su contra.

Sin embargo… Sí. Sucede lo imprevisto: el verdadero asesino es presentado a la prensa como la persona que ha confesado haber matado, bajo de moral, destrozado anímicamente, avergonzado…

Todo volverá a sus cauces. Como si nada hubiera pasado. Pero ha pasado un año y el anticuario y la joven heredera se ven a escondidas en un hotel de carretera, ella ya casada, y así continuarán sin más complicaciones…

Pero, en el instante final, justo en los últimos planos, una declaración por boca del joven, sonriente y seguro, puede demostrarnos cómo lo más inverosímil puede darse… y quedar todo en el ostracismo.

“L’Assassino” es uno de los mejores trabajos de Elio Petri, tremendamente olvidado hoy en día. A descubrir. Es mi consejo.             

(Se puede hallar un trabajo mucho más extenso de “EL CRIMINAL” (”L’Assassino”), así como de toda la obra de Elio Petri, en mi libro “EL CINE ITALIANO DE LOS 50 A LOS 70″). 

JUAN JULIO DE ABAJO

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Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“LA CORRUPCIÓN” (”LA CORRUZIONE”), de Mauro Bolognini, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 7th, 2010

(A JACQUES PERRIN, el eterno adolescente, que trabajó con nosotros en una impecable adaptación de D. PÍO BAROJA titulada “LA BUSCA”).

¿Quién tiene la potestad de destruir la vocación de un joven de 20 años? ¿Quién, por enérgico y acaudalado que sea, puede hundir en el fango más despreciable a un chico sano y de corazón noble? ¿Quién, salvo un vacío y descreído de todo, puede apostar, blasonando su empírica soberbia, que logrará sus meditados propósitos? ¿Un padre puede ser así? ¿Un padre agnóstico y tan insensible como una piedra puede cercenar la felicidad y el futuro de su único hijo? Duro. Muy duro. Con la dureza de la vida fútil, sin metas, destruyendo todo a su paso… Esa vida que está ahí fuera, en el exterior, a la vuelta de la esquina, en el “pub” más cercano, ronroneando en los ambientes más insospechados…

Esta es la propuesta, a grandes rasgos, que nos ofrece Mauro Bolognini en “LA CORRUPCIÓN”, un “film” de muy pocos personajes - tres tan sólo -, pero en donde lo expresivo nos lleva a lo expresado con altas dosis de una realidad tan palpable como lo vemos en el “climax” de la película, cuando el joven, ya seducido por la chica de vida alegre - Rossana Schiaffino - que su padre - Alain Cuny - le ha puesto como gancho. Un paralelimos de acciones en donde lo material lucha contra los principios, y en donde los principios son pisoteados por el materialismo de muchos - demasiados - jóvenes de ambos sexos que no piensan, que no les interesa pensar, que pensar les ofende, que daño les ocasiona plantearse otras cosas que no sea la vida de molicie y de regalo.

Mucho podía dejar aquí escrito sobre esta importante obra, en donde las pasiones y los intereses empresariales cobran un protagonismo que va más allá de la cordura y cae en el suicidio, como será el pobre y débil contable que, trémulo y abominable ante sus ojos y de los demás compañeros, pone fin a su vida de sufrimiento y humillaciones.

Dejar constancia, para ir acabando, de que “LA CORRUZIONE” tuvo serios problemas de Censura en España. Yo pude verla - y hasta conservo una copia - gracias a la gentileza del Instituto de Cinematografía de Italia, con quién mantenía contactos profesionales y amistosos.

Jacques Perrin era un chico tan educado como entregado a su pasión: El Cine.

(En mi libro, “MAURO BOLOGNINI (estética y arte)”, hago una disección muy exhaustiva de “LA CORRUPCIÓN” y de toda la obra de Bolognini).

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“MILAGRO EN MILÁN” (”MIRACOLO A MILANO”), de Vittorio de Sica, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 5th, 2010

(Mi “piccolo” homenaje a los más desfavorecidos).

El proyecto de “MILAGRO EN MILÁN” (”Miracolo a Milano”) tuvo que ser aplazado durante años hasta que pudo ser llevado a la pantalla por Vittorio de Sica.

En el “film” intervinieron actores desconocidos junto a otros - pocos - de reconocido prestigio, como Paolo Stoppa. Como resultado, en todos los que participaron - profesionales o no -, hay in poso de bondad, de autenticidad, que, tarde o temprano, termina saliendo a la luz. Será como esa luz que cada mañana sale en el centro de la explanada en donde todos - los menesterosos - se refugian y agolpan para adquirir un poco de calor. Calor que les viene del Cielo, olvidándose, por unos minutos, de sus aflicciones y llenarse de ese don casi divino - ¿no será divino en verdad? - que les roza durante un tiempo limitado…

Una producción que fue reconocida en su momento - 1951 -, pero mucho más con el paso de los años, hasta adquirir el carácter de “obra maestra”, como se la considera hoy por los “cinéfilos”.

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…Atengámonos a mirar los rostros de todos y cada uno de los personajes, así como el ambiente que les rodea. Sólo eso bastará para tomar conciencia de lo que fue esta película, emisaria de un único “mensaje”: todos los hombres tienen derecho a vivir como sus congéneres, sean éstos humildes o felices, desgraciados o afortunados, pobres o ricos… Sin embargo, tememos que el “mensaje” cayó en terreno baldío: la sociedad misma nos lo demuestra con sus ruindades y sus duras pugnas por alcanzar lo que, a fin de cuentas, sirve para muy poco…

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…En el mundo de la fantasía y de la irrealidad todo es posible. Así lo cree el protagonista de “MIRACOLO A MILANO”… Hace valer sus opiniones, que van más allá de lo comprensible por las gentes que creen tener tanto poder…

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…El extraordinario guión de Zavattini contribuyó a crear un “film” admirable, desbordante de ternura, amor y fantasía… Jamás se superó este trabajo, tan cargado de poesía y lirismo, que contribuyó a que la cinematografía italiana se situara entre las mejores del mundo…

(Fragmentos extraídos de mi libro “VITTORIO DE SICA (Su Vida, Su Obra, Su Cine)”

JUAN JULIO DE ABAJO

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“LA VIACCIA”, de Mauro Bolognini, by JUAN JULIO DE ABAJO

Junio 3rd, 2010

(En recuerdo de VASCO PRATOLINI, que siempre se mantuvo fiel a sus ideas).

(Mi agradecimiento a MARIO PRATESI, por permitirme leer su magnífica novela “La Herencia”).

Recrear una época y hacerla creible no es tarea fácil. La acción de “LA VIACCIA” se sitúa en Florencia, en el siglo XIX, entre la incultura, el campesinado, la prostitución baja, la lucha por las herencias, el amor y la muerte como remate final. Hasta aquí, en apariencia, nada que resulte novedoso. Yo, para puntualizar y enfatizar sobre los valores artísticos y sociales de esta gran película, voy a intentar llegar un poco más allá…

Bolognini - y hablo con conocimiento de causa - era uno de los realizadores italianos más estéticos, inspirados y de hondas pretensiones socio-culturales. Sin llegar a Visconti - aunque todo es discutible -, toda la obra de Bolognini está impregnada de una atmósfera miasmática que nos lleva a la autodestrucción de sus personajes o a la pérdida de su dignidad. Situaciones extremas con soluciones dramáticas, como única vía de expiación y castigo. Bolognini nos lo mostró en “LA HERENCIA FERRAMONTI” y, para mí, de modo más intenso, en la poco conocida “LA CORRUZIONE”. La que nos ocupa ahora, un drama que se debate entre el campesinado y los burdeles, nada ni nadie escapa al juicio iracundo que Mauro Bolognini hace de sus obscenos y rijosos personajes.

El “role” que interpreta el actor francés Jean-Paul Belmondo - extraordinario como de costumbre - es el de un hombre joven que, habiendo vivido toda su vida en el miserable pueblo en donde naciera, decide, a la muerte del propietario de “La Viaccia” - nombre que dieron desde siempre a la finca -, irse a vivir a Florencia. Las malas relaciones con su familia y, de modo especial, con su padre - un muy correcto Pietro Germi, que quiso probar si daba como actor e intervino en “cintas” de enjundia -, propician este alejamiento. Su llegada a Florencia, desde el primer momento, estará marcada por el descubrimiento de una joven prostituta - una impecable y bellísima Claudia Cardinale - que, si bien será la primera mujer de su vida, con la primera que se realice como hombre, con el paso del tiempo y unos acontecimientos poco afortunados, les llevará a ambos a amarse con el corazón, siendo la trampa de su perdición para el sano e inexperto chico de pueblo; caerá en sus propias pasiones y en ellas se removerá y revolcará hasta la saciedad, consumándolo cuando llega a ser el matón del prostíbulo, sin reparar que, los actos viles, más pronto que tarde, han de pagarse. Él pagará. Pagará con su vida.

“La Viaccia”, esa granja que iba a ser para él, se le escurrirá ante su mirada mortecina, impotente y herido de muerte, no cumpliéndose el destino de que “la tierra es del que la trabaja”, como lo han hecho todos sus antepasados, sus padres después y a él correspondía continuar con esa tradición tan vieja como vaticinada.

Una prodigiosa fotografía en blanco y negro, en donde predominan los tonos obscuros y grisáceos, muy en acorde con la época, van parejos con una ambientación fuera de serie, sin un descuido, sin un desliz, sin un ápice de objeciones… El mundo del burdel es tan chabacano como grotesco en ocasiones, y las fulanas son gordas, prematuramente avejentadas, de anchas caderas, culos gordos, pechos enormes, moños y rizos engominados… Todo un ejercicio de primorosa observación y estética preciosista que en nada merma la fuerza de la historia; más bien por el contrario, le dota a la película de un preciosismo tan virtuoso como indecentes sus criaturas.

Claudia Cardinale no dejará su vida. Pocas son las que dan el paso de prosperar en tanto un poco de belleza puedan conservar a cambio de una vida más recoleta y aburrida. Así se lo expresa ella y así no quiere comprenderlo él. Un hombre enamorado, un hombre que no ha conocido a otra hembra que a una puta de tantas, es capaz de arruinar su vida. Ella lo sabe; pero le dará la espalda; quizás sea mejor para él… Esa mujer no conoce otra forma de amar ni de hacer el bien: es una víctima de sus bajas pasiones, los amores comprados, lo mismo viejos babosos que hampones con navaja en mano… ¿Qué más da? El dinero… Es lo único importante… Pasó hambre en su niñez: no volverá a carecer de nada.

“LA VIACCIA” es un “film” denso, amoral, corrupto, rijoso, áspero en su contenido y desabrido en sus perdiciones. La incultura, la carencia de conocimientos, la imposibilidad de pensar… Todo coadyuva a darnos unas pinceladas maestras de una época determinada en la italia del siglo XIX, mostrándonos, con toda suerte de profusión de detalles y pormenores, lo que eran ciertos ambientes y personajes tan romos como indecorosos.

Belmondo está impecable, pero la Cardinale no se queda atrás, y Germi, pese a sus ojos pequeños e inexpresivos, demuestra que era tan capaz de interpretar como de dirigir con sobresaliente eficacia.

Mauro Bolognini, en opinión de los críticos españoles, era un obseso de la estética que sacrificaba mucho para dar brillantez a lo visual. Mentira. O carencia de conocimientos. Para mí, lo uno no está reñido con lo otro. La estética, en este “film”, es primordial. Si no se le hubiese recubierto con  ornamentos congruentes, puede que se hubiese quedado en una película de tantas, con la pobreza expresiva de los artesanos mediocres. Bolognini era mucho más, y así lo demuestra, y así se lo hago saber a los “estudiosos“.

JUAN JULIO DE ABAJO

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Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“I MAGLIARI”, de Francesco Rosi, by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 30th, 2010

(En recuerdo de Alberto Sordi, que tanto aportó a la cinematografía italiana.)

(Y mi “piccolo ricognizione” a Francesco Rosi, luchador incansable de las problemáticas “socio-políticas”.)  

Película jamás estrenada en nuestras latitudes, nos traza con dureza y sin concesiones los problemas de un grupo de napolitanos que, seducidos por un tipo vinculado con la mafia siciliana, pícaro y manipulador - Alberto Sordi -, les promete trabajo fácil y muy bien remunerado en Hamburgo con la tácita pero frágil ayuda de un obrero italiano que ha emigrado a Alemania. El panorama que les pinta no puede ser más seductor: mujeres desnudas, vida fácil, distracciones sin límites, nada de represiones… Pero las cosas no son tan fáciles y sí, en cambio, peligrosas y hasta delictivas. Surgen los enfrentamientos entre italianos y gitanos, en defensa cada raza de su parcela y el dominio de ésta a costa de la vida si es necesario. Y, en medio de la problemática engañosa y ruín, el joven obrero - Renato Salvatori -, que, confuso y sin haber perdido su honestidad y sus escrúpulos de conciencia, se verá ante la disyuntiva de secundar las sucias maniobras de quien dice ser su amigo o dejarlo todo, romper con esas miserias humanas y lo que conllevan, y regresar a Italia de donde quizás no debió de marcharse.

La belleza de una prostituta de lujo - Belinda Lee -, que nació y se crió en los más abyectos barrios de Hamburgo, motiva un amor imposible; un amor que, sin esperarlo, se enciende entre Mario - Renato Salvatori - y esta mujer de mundo, que se relaciona con tipejos de dudosos negocios legales-ilegales, pero sin importarle lo más mínimo; no es meretriz que juzgue ni sienta; su niñez, rastrera y con hambruna, le ha facultado para pensar sólo en ella y en lo que se puede comprar con el dinero. Ante el amor que surge, tiene la oportunidad de dejar su mundo de riquezas ganadas con el sexo y vivir como cualquier otra mujer al lado del hombre - Mario - que la quiere, que la ruega que  abandone ese submundo vil y regrese con él. Ella le llevará a los barrios bajos en los que se educó para sobrevivir; barrios míseros, de prostitución infame, en donde los rufianes sucio y abominables habitan y se agolpan entre cervezas y licores baratos. Mario comprende, entiende, no es insensible… Pero, ¿no es posible la redención? No; ella no podría sufragar con el sueldo de un obrero el ritmo de vida que ha conquistado no sin muchas claudicaciones y sinsabores. Excelente el “climax” en donde los dos amantes, ya en el puerto, se miran sin hablarse, en tanto una canción que se deja escuchar de una gramola dice lo que ellos se dirían de decirse algo…

Sordi hace una interpretación en la que se aleja de sus “roles” de cómico y pícaro romano, para darnos la composición dramática de un sujeto sin partícula de moral o conciencia; un fulano cobarde ante las amenazas de los mafiosos, que calla y traga, aunque más tarde, en su vehículo, diga a gritos lo que no se atrevió a replicar en su momento. ¿Qué lo mismo da? Él puede engañar a cualquiera, en otro país, a otros pobres incultos necesitados de dinero y trabajo, que no puedan pensar, ni razonar, ni discernir… La injusticia y la muerte, en muchos casos, para los menesterosos que son comprados con bailes y mujeres de envilecido pelambre.

Un “film” duro, cáustico, sordido, con los ribetes realistas que perduraban todavía del ya lejano movimiento “neorrealista” sobre el que tanto se ha escrito y siempre bien; un alegato profundo y destructivo que irrita y despierta las adormiladas conciencias.

Renato Salvatori, que murió muy joven, al igual que Belinda Lee, que se mató en un accidente de coche, estaban en sus mejores años y en la plenitud de sus carreras. Ellos ponen la nota más redimible con el amor que nace y que bien pudiera consolidarse, en medio de tanta hostilidad, miseria y denigración socio-económica-cultural.

“I MAGLIARI” debiera ser tenida en consideración por los amantes del buen cine. O por los amantes del cine de denuncia social, como es mi caso. ¿Por qué no acudir al Instituto Italiano de Cinematografía de Madrid? (Es mi contestación a quiénes se han dirigido a mí para pedirme consejo sobre el particular.)

(En mi libro “FRANCESCO ROSI Y SU MICROCOSMOS SOCIO-POLÍTICO” hablo mucho más dilatadamente de este “film” y de toda la obra de ROSI.)                               

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“HIPNOSIS” (”IPNOSI”) (”NUR TOTE ZEUGEN SCHWEIGEN”), de Eugenio Martin, by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 27th, 2010

(En recuerdo de Mara Cruz y de Eleonora Rossi Drago, dos buenas amigas.)

(Un estudio monográfico sobre “Hipnosis” (”Ipnosi”) (”Nur Tote Zeugen Schweigen”) se puede encontrar en mi libro “LOS THRILLERS ESPAÑOLES”.)

Eugenio Martín, desde sus comienzos, procuró adentrarse en el cine internacional con “films“ de una envergadura mayor que otros colegas suyos que intentaron otro tanto de lo mismo. Por eso, no es de extrañar que “HIPNOSIS“, que data del año 1962, fuera una producción tripartita - española, italiana y alemana - y se estrenara con los honores que el “film” se merece. “IPNOSI” es una buena película, en la que la acción no decae jamás. Mantiene una tensión emocional constante, muy al gusto de los “cinéfilos” de aquellos años.

El tema da mucho de sí. Los personajes están bien definidos y la puesta en escena es impecable. Todo se corresponde a una película que puede gustar en cualquier parte del ancho mundo. Porque su tema es internacional y su lenguaje no es detenido por frontera alguna. Un “film” envidiable el que realizara el “internacional” Eugenio Martín en unos años en que todavía estaba en plena forma y tanto se esperaba de él. Luego, tal vez por culpa suya, su llama se apagó y fue cayendo en comedias de acusada vulgaridad y en otros temas que nos defraudaron.

“NUR TOTE ZEUGEN SCHWEIGEN” nos hizo concebir esperanzas. Esperanzas de un cine internacional realizado por “uno de los nuestros”. Incluso nos frotamos las manos al descubrir una película tan modélica y sin errores. Parecía que se hubiera realizado en cualquier lugar del mundo, por escondido o recóndito que fuera. Y era gracias a su lenguaje internacional  y mucho “truco” de oficio en el proceder.

Mara Cruz, una buena intérprete desaprovechada por nuestros colegas, amiga personal mía, tanto entonces como ahora, me contó lo siguiente:

“¿Recuerdas cuando estoy debajo del escenario que me va a aplastar? Pues, arrastrándome como pude, tan malamente como se puede ver en la película, rodé la “secuencia” y mis rodillas, las pobres, estaban ensangrentadas. No quise decir nada ni mucho menos quejarme, ya que estaba saliendo todo a la perfección. Pero yo quedé maltrecha. No me quejo, no obstante, porque creo, de verdad, que hicimos una película muy interesante e insólita.”

Opino igual que mi amiga Mara Cruz. Y es una mujer encantadora que no suele exagerar ni hablar mal de nadie. Una de sus muchas virtudes.

 “HIPNOSIS” era el comienzo de un camino que se debió de haber recorrido hasta el final mismo. Creo que supuso un error dar con esta “fórmula” y no continuar explotando el filón. Lástima.

Yo, que conozco muy bien la obra de éste realizador español y que en ocasiones ya lejanas tuve oportunidad de comentarlo con él, sé lo duro y casi imposible que resulta meterle a Eugenio Martín una idea en la cabeza cuando se cierra a toda discusión. Siempre tenía que prevalecer su opinión, por desafortunada que fuera. No era hombre de trato fácil ni, especialmente, con los que estábamos empezando. Lamenté ver su caída en picado. La soberbia no es el rasgo más característico del ser inteligente. Y Eugenio Martín era soberbio y contumaz con todos los que le rodeaban, sin tener la capacidad de pensar, tal vez, que lo único que se intentaba era ayudarle por la admiración y el respeto que pudiera suscitar en uno. El dios de barro puede caer y romperse en menos que canta un gallo. Como le sucedió.

“IPNOSI” es, tal vez, la película mejor realizada y cuajada de hallazgos visuales que Eugenio realizara en su carrera. Estaba en una línea de cine que él dominaba. Y el ser internacional ayudaba a que la producción pusiera a sus órdenes a hombres de la preparación de Massimo Serato, Jean Sorel, Gotz George o la siempre enigmática Eleonora Rossi-Drago y sus felinos ojos, de los que sabía extraer el partido necesario. Mara Cruz, una actriz que pasó por nuestro cine como un meteorito, demostró que, bien dirigida, podía ser actriz, y eficiente. Pero el Cine Español o la mala fortuna no le dieron demasiadas oportunidades. Otra pena… Y en este caso, doble: es amiga personal.

Eugenio Martín nos cuenta una historia que, por entonces, todavía no estaba desgastada. Un ventrílocuo asesinado, un inquietante muñeco que parece verlo y ser testigo permanente de cuantos acontecimientos se llevan a cabo, un amante despechado, una bella mujer que no olvida y ama más allá de la desaparición del hombre por ella amado y admirado, una joven encubridora que defiende y protege a su hermano, un inspector de policía que se mueve con desenvoltura y aparece siempre oportunamente, y un final con la sorpresa que los espectadores, todos, aguardamos. Resumiendo: ingredientes del mejor “thriller” a la “alemana“. Sí, a la alemana. Porque parece una novela de Edward Wallace, que tan en el candelero estaba entonces y tan olvidado hoy, pese a las más de 175 novelas que escribió.

Resumiendo: una “cinta” importante que Eugenio Martín puso en imágenes con asombrosa habilidad, y un guión tan artificioso como efectivo. El Cine es un entretenimiento e “NUR TOTE ZEUGEN SCHWEIGEN” nos lo ofreció en dosis altas. Su “calado” debió hacer reflexionar a su autor para continuar por ahí, aun cuando, años después, nos diera una o dos “cintas” más nada desdeñables. Después de eso, el silencio.

Y lo siento. En Eugenio Martín había un óptimo director de Cine y un intelectual capaz de lo mejor.

Descanse en paz.

A mi pesar.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“EL CEBO”, de Ladislao Vajda, by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 25th, 2010

(En recuerdo de ése extraordinario cineasta que fue Ladislao Vajda, gran persona, hombre de mil paises, querido por todos y dotado para contar historias por medio de imágenes.)

(Mi “petit” homenaje a Friedrich Dürrenmatt, por lo que aportó a la literatura universal.)

Qué duda cabe de que Ladislao Vajda fue un gran director. Comercial e interesante a partes iguales. Hombre de sólida preparación, que recorrió medio mundo impartiendo sus conocimientos por medio de las producciones que dirigía. Su obra, tan extensa como destacable, es digna de elogios y de culto.

“EL CEBO” estuvo basada en una novela de Friedrich Dürrenmatt, escritor leído por muchos y traducido a casi todos los idiomas. De entrada, el tema se prestaba para una adaptación y así lo supo entender Vajda, que, inspirado, y contando con un equipo de primera línea, extrajo lo más valioso que la novela contenía. No supo o no quiso prescindir de su amigo y colaborador de siempre - José Santugini -, con el que se entedía bien y logros magnos habían obtenido juntos. Un acierto.

“EL CEBO” gozó de los parabienes del público. No sólo del público español, como cabría suponer, sino también de los públicos de otras latitudes. Hecho sintomático de que el “film” impactó por donde fuera estrenado. Hoy, esta “cinta”, es un “clásico” que se mantiene tan vivo y “de actualidad” como cuando fuera realizado. El tiempo se ha encargado de ponerla en un pedestal de “noticias” con tintes amarillos que a su autor ni se le pasó por la cabeza que llegara a ser así. Otro acierto más: “film” intemporal.

La historia es hermosa, si se me permite la expresión. Un Comisario de Policía decide investigar por su cuenta una serie de asesinatos perpetrados en las “personillas” más indefensas: las niñas. Para ello sólo cuenta con su veteranía e intuiciones. Y una paciencia infinita. Tarde o temprano, si sabe aguantar, terminará dando con el criminal. Todo consiste en ir trazando rutas, parajes, lugares por donde el “monstruo” asesino de niñas ha pasado. Y las matrículas, tomadas con paciencia de santo, le terminarán llevando a algún punto de partida. Se verá forzado a utilizar a una madre soltera y a su hija para tales propósitos. Ellas no deben saber nada; la niña ha de ser el “gancho”, el “anzuelo” en el que pique, con suerte, el “monstruo”. Y el “cebo” será picado, dando la razón al sagaz policía de que estaba en lo cierto. La niña, él y la madre no se separarán ya nunca… Una amistad sin aparente espera de nada, que cuajará en algo más, en algo mayor… Una familia. Lo que el viejo policía no tiene y el esposo que la mujer perdió o no llegó a materializarse como amor eterno. Y la niña un padre y un amigo. Modélica trama policial y sensitiva.

Los Cantones Suizos resultaban admirables para que la acción de la trama sucediera allí. Lugar insólito y poco aprovechado, que daba buen juego en Cine y como parajes idóneos. Y una amplia exposición de unos exteriores admirablemente fotografiados, con un detenimiento en los pormenores que realzaban la labor del Director de Fotografía. Película, en suma, grata de ver, aleccionadora como un canto a la paciencia y un grito ululante al buen Cine. Ese buen Cine que siempre nos brindó “nuestro” Ladislao Vajda, gran cineasta y mejor persona.

Mención especial merecen los intérpretes, todos rotundos, soberbios, excelentes. Heinz Rühmann era muy célebre en Alemania, en donde había interpretado personajes tan populares que le hicieron pasar a la inmortalidad. María Rosa Salgado , tan correcta, educada, “fina” y “sensible”, nos deleita con una interpretación digna de ella. (Debo confesar que yo sentía una especial devoción por esta “señora”). El francés Michel Simón no pudo estar mejor, ni más “soberbio” en su “papelón” de sospechoso número uno. (Michel Simón, si se me permite la “boutade”, amaba los burdeles en la vida real, en donde pasaba gran parte del año). Gert Froebe, que más adelante sería uno de los “malísimos” de la serie interminable de James Bonn, es el “monstruo” perfecto: alto, recio, acomplejado, enfermo mental, vestido de negro… Su sola presencia ya inquieta. Enseguida, en cuanto aparece, decimos: “¡Ese es el asesino!” Y un elenco de actores a cual mejores.

Una realización “diestra” y de compleja arquitectura que sólo un cineasta tan dotado como Ladislao Vajda nos podía brindar. Puesta en escena con un cuidado en los detalles que raya en la perfección, “EL CEBO” es y será siempre una de mis películas más admiradas dentro del género, y una obra maestra sin paliativos con todo lo que conlleva decir “maestra”, así, tal y como suena y se escribe.

Ya no se dan en el mercado “cintas” tan perfectas y admirables como “EL CEBO“, del gran director Ladislao Vajda, que, un mal día, y por disgusto con estrella imbécil, el corazón le dejó de latir y el CINE MUNDIAL perdió a un gran hombre y, como ya dije antes y lo repito una vez más, mejor persona. Era pura humanidad.

(Años después se hizo un “remake” con Jack Nicholson, pero no fue igual. Ni por asomo.)

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“LA ISLA DE ARTURO” (”L’ISOLA DI ARTURO”), by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 23rd, 2010

(En recuerdo de Elsa Morante, cuya vida no fue fácil, sus éxitos dispersos, sus hondas penas, su muerte irremediable y el innoble olvido al que se le ha relegado.) 

Extraigo de mis archivos: (01 / 11 / 2007 )

“LA ISLA DE ARTURO” (”ARTURO’S ISLAND”), sobre la que ya he escrito en otras ocasiones, tuvo serios problemas de censura. Yo logré colarme (casi siempre lo conseguía), y me enfrenté a un film que jamás olvidaré. Pese a que los intérpretes no eran famosos ni casi conocidos, el tratamiento que Damiano Damiani da a la historia es tan sutil e insólito como la novela de Elsa Morante. Rodada en blanco y negro, con sosiego pero sin tiempos muertos, la relación padre-hijo, con mujer joven de por medio, tenía que acabar en drama y redención. “LA ISLA DE ARTURO” puede ser, hoy en día, una rareza que yo aconsejo a los que sepan degustar el buen cine, el cine de personajes y sentimientos. Se sale de lo común. Palabra.

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“La Isla de Arturo” (”L’isola di Arturo”) me marcó considerablemente. Yo era bastante joven cuando la ví, y todavía hoy la recuerdo con nostalgia y admiración. Fue la mejor de las películas que dirigiera Damiano Damiani, incuestionablemente. Descubrí a un actor del que poco sabía o casi nada y que después, con los años, muy poco cine hizo e incluso, para mucha gente, puede ser un perfecto desconocido. Creo que la adaptación de la novela de Elsa Morante es impecable, como mirífico es el “film” que comento con pasión, y creo que se nota. Hoy, ya no se realiza cine como “La Isla de Arturo”. No tendría éxito ni comprendida sería. Y es que, amigos, se ha perdido el buen cine, el buen gusto y las grandes películas se esfumaron un mal día para dar paso a otra generación de cinéfilos, para mí, ciertamente, nefasta. “La Isla de Arturo” rezuma sensibilidad y admite muchas lecturas. Y eso es el cine: ambigüedad. ¡Ciao!

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(Un análisis mucho más completo se halla en mis libro “LAS MEJORES PELÍCULAS DEL CINE ITALIANO” y “UN ESTUDIO EN PROFUNDIDAD SOBRE “L’ISOLA DI ARTURO”).

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“EL LÁPIZ DE LABIOS” (”IL ROSSETTO”), by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 22nd, 2010

(El talento nace con el individuo; más las circunstancias sociales, políticas, culturales y, sobre todo, económicas, convertirán en guiñapo al “artista” que luche contra corriente. Es incontrovertible.)   

En el año 1960, un joven director italiano, muy cercano al realismo en sus planteamientos cinematográficos, apoyándose en un estupendo guión del mítico Cesare Zavattini, realizó una de las películas más duras y sin concesiones que se podían llevar a la pantalla por aquellos años. “IL ROSSETTO” (”EL LÁPIZ DE LABIOS”) es la historia de un tipo canallesco y sin conciencia que, debido a su porte de hombre atrayente, no duda en matar y en seducir para lograr sus propósitos. Una chica joven, muy joven, adolescente todavía, será que la, fortuitamente, sepa cosas de este “gigolo”. Ante la posibilidad de que la joven pueda contar lo que ha visto y cree saber - porque, en su inconsciencia amorosa, no está segura -, el “guapo” criminal, sin escrúpulos y destrozándolo todo por donde pasa, seduce a la adolescente. Pero, detrás de estos dos personajes, hay más, mucho más… Una larga historia con un antes y un después, que se desentrañará al término del “film”, justo en su “climax” insospechado…

“EL LÁPIZ DE LABIOS” es - y no voy a regatear elogios - un “film” denso y oscuro, tan oscuro como el corazón de un canalla que ha vivido y pretende seguir viviendo de sus actos antisociales y punitivos; un sujeto que merece el rechazo de la sociedad y el asco más aborrecible. Damiano Damiani, que hizo aquí su “Opera prima”, sólo estaría a la altura de “IL ROSSETTO” cuando, con buen criterio, llevó a la pantalla grande otros dos “films” de notorio y notable reconocimiento: “IL SICARIO” (”EL SICARIO”) y “LA ISLA DE ARTURO” (”L’ISOLA DI ARTURO”), por las que siento una admiración de cinéfilo de “pro”, y muy justificadamente. Hablaré sobre ambas en su momento.

En “EL LÁPIZ DE LABIOS” intervino, como protagonista, un actor francés que, años después, trabajaría mucho en España: Pierre Brice (creo que acaba de escribir su biografía, no traducida todavía al castellano); Pietro Germi, que, además de un gran director - y que nadie lo dude - era, también, un intérprete fuera de serie, de modo especial cuando se metió en la piel de agentes de la ley, y que, desgraciadamente, murió en la plenitud de su carrera profesional; Laura Vivaldi es la adolescente enamorada del canallesco vividor, que, llevada por un afán de aventura pueril, soportará vejaciones necesarias para encerrar al antisocial y criminal “gigolo”; y Bella Darvi, en el ”role” de la madre de la adolescente, más preocupada por sus pasiones y amores furtivos que de la educación y cuidados de su hija, en edad tan difícil.

Han pasado muchos años y películas como “IL ROSSETTO” no han perdido su fuerza expresiva ni argumental; el morbo y la sordidez están ahí, como un castigo que hay que mostrar (el realismo aireaba las lacras sociales), y llegar a las conciencias humanas un deber para hacernos ver, en unos tiempos en que poco - poquísimo - se nos permitía ver y conocer, que nuestro peor enemigo, el más innoble de los rufianes, el asesino con rostro guapo, puede estar tan cercano a nosotros que no hay más que separar del marco las hojas de una puerta… y ahí lo tenemos, acechante, presto a cualquier bajeza, malsano y cruel como la muerte.

Cesare Zavattini, como ya era connatural en él, hizo un portentoso trabajo como guionista, apoyado por el propio Damiano Damiani, que tenía muy claro lo que quería dejar como legado en imágenes y para las conciencias de unos años en blanco y negro, como fue rodada la película.

En España, como era de prever, tuvo dificultades de exhibición; un agudo distribuidor la introdujo en los circuitos de Arte y Ensayo, que estaban muy en boga, y muchos amantes del buen Cine, como yo, tuvimos la ocasión de conocer obras que hoy, dificilmente, se puedan volver a visionar. Yo, para mi satisfacción, tengo una copia que me traje de Italia, y que conservo como oro en paño.

Damiano Damiani, años después, se vio forzado a hacer otro tipo de Cine. Ya no era lo mismo. Ya no lo volverá a ser. Me han dicho que ha muerto hace poco; no lo sé. De ser así, habrá muerto el hombre; pero sus obras, las que nos hicieron pensar y suscitaron controversias sin límites, esas, estén seguros, permanecerán a través de los tiempos. Como sucederá con “EL LÁPIZ DE LABIOS” (”IL ROSSETTO”).           

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“CINEASTA” (2ª Parte), by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 19th, 2010

Rodó unas cuarenta horas en doce días, una vez sumados, por minutos, todo el material en su globalidad. Se hizo una “edición” previa - todo lo innecesario se descartó - y, con el resto, se emprendió la labor de “editar” para dos títulos diferentes.

La “edición” - nombre con que se conoce al “montaje” en soporte “videotape” - se llevó a cabo en tres lugares diferentes: en la Autonomía de marras, en Madrid y en Valencia. Contó con dos “montadoras” que habían salido de la Escuela de Cine de Madrid, y con él mismo dirigiéndolas; lo tenía todo en su mente; sólo precisaba de la mano artesanal. Llevaron a cabo una versión de 90 minutos y, más adelante, otra de 65 minutos, mucho más perfilada y con cambios radicales.

Mi amigo se encargó, en Madrid, de lo más duro y espinoso: quitó todas las bandas (banda de sonido, banda de diálogos, banda musical…) y, sobre las imágenes mudas, tanto sobre la versión de 90 minutos como la de 65, escribió dos guiones en función de las imágenes. Es decir: invirtió el proceso. En vez de escribir los guiones y luego rodarlos, lo que se atrevió a hacer fue que, sobre las imágenes ya existentes, dió “vida” a dos historias con diálogos que pudieran soportar los “take” sobre los personajes. Lloyd Kaufman, Karen Schwartzmann, Val Lewton, Hal Hartley, John Cassavetes, John Waters, Todd Sayles, Johnatan Rosenbaum y Gus Van Sant, entre otros muchos, hicieron - y hacen - cosas parecidas.

Invirtiendo los planos, recortando, fragmentando, cambiando el orden, no descartando material que pudiera ayudar al “raccord”, se podían hacer filigranas de tal magnitud que, “EL HONOR DEL ASESINO”, pasó a ser dos “temas” diferentes, con los mismos actores pero con distintos argumentos. Una labor de pura “edición” y de sonorización, amén de imaginación creativa en lo tocante al guión.

Se puso en comunicación con “AUGUSTUS COLOR” - también conocido como “CHIMIZI” -, en Italia, en donde se llevaban a cabo, desde hacía dos años, labores de “Kinescopado”.

Kinescopar un material de video era casi desconocido en España; los italianos le invitaron a que pasara dos días en “AUGUSTUS COLOR” y viera, “in situ”, cómo estaban más avanzados que nosotros. Mi amigo fue y allí se encontró con una colega española, una estupenda directora, que, muy espabilada ella, había descubierto este mismo sistema de sacar un “negativo” para Cine de una filmación televisiva.

¡Se conseguía, así, tener una producción para la gran pantalla y un “master” BROADCAST para televisión y video!

Los costos en Italia eran mucho más bajos que en España; no obstante, no efectuó el “kinescopado”; la intención primera y fundamental era una “TVmovie” y en “videotape”. Suficiente para su pase en muchas televisiones del mundo.

“EL HONOR DEL ASESINO” se tituló también “EL ASESINO”, “EL HOMBRE DE NEGRO” y “THE MAN WHO FROM PARIS”. (Sobre este último título se escribió una novela de suspense al mejor estilo del cine “negro”).

Se legalizaron las dos versiones, con su Copyright, Depósito Legal, todos los títulos tanto en España como en EE.UU., etcétera. Las dos producciones siempre pertenecerán a “DULYFILMS PRODUCCIONES”, según las Leyes nacionales e internacionales.

Pero no era el momento pintiparado de lanzarlas. Hubo unas conversaciones con Canal Plus y también con el Canal 9 de Valencia, así como con Galicia y Portugal. Optó, no obstante, por esperar. Ya llegaría el día…

Obtuvo dos 480 XST / MASTER / BROADCAST / VIDEOTAPE / C FORMAT, de los cuáles, llegado el caso, se pueden sacar todas las copias que se quieran… Como si son DOS MILLONES, por exagerado que pueda parecer. Perfecto para el mercado DVD y Televisiones. Y también para “Kinescopar”; ya se hace en España… Y con la posibilidad de doblar o subtitular a cualquier idioma. ¡Una de las grandes ventajas que ofrece el mundo audiovisual!

En los años 50, Ignacio F. Iquino hizo cosas parecidas en Cine, como también Jesús Franco Manera, y otros realizadores alemanes, norteamericanos y franceses. ¡Pero esta es otra historia!

JUAN JULIO DE ABAJO DE PABLOS

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“CINEASTA” (1ª Parte), by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 18th, 2010

Hace algunos años, nadie pensaba que se pudiera rodar un largometraje en BETACAM SP de la gama 2000 de Edición. Esta técnica - frecuente en los “platós” de televisión - no era, para la inmensa mayoría, el modo idóneo de rodar para el Cine. Decían: “No saldrá nada bueno.” El escepticismo era total; la ignorancia supina. En televisión sí se rodaba así, pero con cuatro o cinco cámaras, y más en algunas ocasiones.

Yo conocí a uno que rodó un largometraje con una sola cámara BETACAM SP y con un elenco de técnicos sin la menor preparación; él era el único profesional, y muy bueno.

Para llevar adelante el proyecto, metió en la “producción” todos sus ahorros, escribió el guión, lo dirigió y hasta creó y legalizó su propia marca cinematográfica.

Pergeñó el guión en trece días, a una media de diez horas cada jornada; trazó y desglosó un plan de producción muy férreo y tuvo muy claro, desde el primer momento, que iba a trabajar con inexpertos. Equivalía a decir, hacerlo todo.

Se decantó por dos jóvenes actrices que habían estudiado en la Escuela de Arte Dramático; una de ellas, ya era profesional del teatro desde hacía años, y muy competente. Le hubiese gustado contar con Victoria Abril y Ariadna Gil, pero no pudo ser: cuestión de economía.

Para el “role” masculino - lo pensó con matices de guante blanco - quiso contar con un profesional de la talla de José Coronado, amigo hasta cierto punto, pero, finalmente, y ante las dificultades de fechas y económicas, él mismo, a modo de “cámara subjetiva” casi siempre - la “cámara” era él; se escuchaba su voz en “off” pero en escasas ocasiones se le ve el rostro -, se encargó de aportar sus conocimientos y su porte elegante para así ahorrarse otro tanto.

Rodar con una BETACAM SP era igual que rodar con cualquier cámara que tuviera objetivos y angulares. Cambia el soporte: en vez de negativo virgen es “videotape” o digital. Con una particularidad: se puede prescindir del laboratorio, ya que no hay que revelar, ni hacer etalonaje, ni muchas otras cosas que ahora - doce años más tarde - ya se sabe qué es así; entonces, nadie lo pensaba ni se lo planteaba por “inviable” y “descabellado”.

El rodaje se iniciaba muy temprano y se acababa cuando se acababa. Se le echaron horas y más horas, sin tasa, proporción ni medida. Mi amigo, por las noches, no lograba conciliar el sueño; los nervios y la excitación de las imágenes “vivas” se lo comían. Perdió diez kilos.

Rodó más de cien “secuencias”, en unos sesenta lugares diferentes, a un ritmo de vértigo. Se dió cuenta de una cosa en la que ya había reparado con antelación: ¡lo barato que resultaba rodar en soporte de video! Para curarse en salud, hacía cuatro o cinco tomas de cada plano; al no costar el material, era un lujo que podía permitirse. Otra cosa sería al montar (editar). Pero ya llegaremos a esa etapa. Muy interesante, por cierto.

Su guión se llamó “EL HONOR DEL ASESINO”, y era un “thriller” al estilo francés, muy experimental, como lo concibió desde el primer momento… Estaba contado en primera persona y a base de “flashback”, casi como un “puzzle”. ¡Ahí residía su originalidad! No consiguió ni un céntimo del Gobierno Autónomo, pese a que tanto los interiores naturales como los exteriores se rodaron, íntegramente, en la jodida Autonomía de marras. Sostuvo una feroz lucha con los prebostes, sin resultado positivo alguno. Decidió prescindir de aquel cúmulo de ignorantes romos y politizados, que se fueran a la mierda, y asumió el coste total él solito. Eso sí: nunca más volvió a pedir subvención alguna; si volvía a trabajar, lo haría en Madrid o en cualquier otro sitio en donde ayudaran a los arriesgados como él.

¿No iba a hacer un “film” de bajo costo al igual que en los años cincuenta, sesenta y setenta lo hiciera Roger Corman en EE.UU.? Si Corman - al que conocería más tarde - llevó a cabo más de cien películas en condiciones infrahumanas y se hizo rico, ¿por qué mi amigo iba a fracasar, partiendo de una experiencia mayor que la de Corman en sus inicios, aunque éste contara con tipos - siete u ocho - de consolidada preparación?

                   (CONTINUARÁ)  

JUAN JULIO DE ABAJO DE PABLOS

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“EXPERIENCIAS PREMATRIMONIALES”, by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 12th, 2010

Todos - hombres y mujeres - debiéramos tener experiencias prematrimoniales antes de sellar nuestro amor - y pasiones - con el matrimonio. Hoy es de hábito corriente tales experiencias, pero no así en otros tiempos. Muchos matrimonios que están hastiádos por su convivencia en común - siempre tan difícil, siempre tan cambiante, siempre tan compleja, siempre tan tediosa y agónica -, que han llegado al extremo de no soportarse -, son, por la edad y las circunstancias, aquéllos que no tuvieron otras relaciones íntimas en tiempos pretéritos. Parejas que, con inocencia y resignación, llegaron al matrimonio sin saber lo que era un matrimonio. ¡Cuánto mejor y más aleccionador - por lo que tiene de enseñanza práctica y madurez - hubiese sido el haber compartido unos años con su “partner” antes de tan responsable decisión! ¿Qué hubiese pasado si antes de la llegada del ser que complementa la pareja ideal, un hombre y una mujer, por separado, hubiesen tenido otras relaciones anteriores? Nada. A mi entender. Sin embargo, las críticas inevitables se hubiesen producido. La hipocresía de los burgueses. Las murmuraciones sañudas y dañinas. La retirada del saludo y las malevosidades. Lindezas de esta guisa hubiesen motivado escándalos y murmuraciones. ¿Es más digno y límpio que, años después, reine en el hogar la carcoma soporífera de un silencio inanimado? La experiencia nos hace sabios; nos hace discernir, con clarividencia, lo que nos enaltece o deprime. Y de esta lección nada trivial podemos oscilar desde la felicidad a la desdicha.

El matrimonio se resquebraja por falta de entusiasmo, por rutinas cotidianas, por insuficiencia de alicientes, por sentimientos ya muertos, por motivaciones chamuscadas… ¡Por tantas pequeñas cosas - o grandes, depende - que necesitaría un libro entero para explicar el complejo entramado de la vida en común. (En mi libro “Y DESPUÉS DEL DIVORCIO, ¿QUÉ?”, explico, minuciosamente, lo que conlleva la vida en común - bajo mi punto de vista, naturalmente -, el fracaso matrimonial y la inmadurez como cuchillo de doble filo.) Vivimos, nos guste o no - hay lo que hay -, en unos tiempos difíciles en todo orden de cosas.  

Los jóvenes, a los que yo admiro y envidio, lo tienen más fácil. Se han acoplado a una generación en donde - y se puede decir lo que se quiera pero no lo va a cambiar nadie, afortunadamente para ellos - las facilidades son muchas y los roces y contactos humanos no mortifican a nadie; nadie es zaherido. Los tabiques no existen para ellos en sus vidas en común ni las cortapisas tampoco. Su vida sexual es tan natural como para mí escribir este artículo a vuelapluma. Que la vida en común les va bien y ambos funcionan, adelante. Que la cosa se tuerce y los disgustos afloran, señal clarísima de que hay que cortar y volver a empezar. Y nadie debe poner el grito en el Cielo. Como humanos, tropezaremos mil veces. Y nos equivocaremos hasta la saciedad. Pero un día, con la madurez de los formados, haremos de nuestro hogar un lugar en donde todo funcione y nada altere la paz y la concordia. ¿No empezamos cada vez que erramos? ¿No somos torpes aunque elucubremos lo contrario? ¿No somos débiles aunque nos creámos titanes? ¿No proliferamos en inseguridades y temores? ¿No giramos como veletas sin ser perniciosos? Somos, por naturaleza, vulnerables. Y, en consecuencia, infelices. ¡Aprendamos el maravilloso arte de vivir mejor!

La naturalidad en el proceder es de admirar. Nada debiera ocultarse; no es recomendable; lo que se agazapa en el interior de uno llega a herir y a destruir anímicamente. Cuanto más abiertas y sinceras sean las parejas en sus relaciones, más libertad y naturalidad notaremos en su obrar. ¿Quién no tiene defectos? Si lo reconocemos, hemos ganado parte de la batalla del fracaso. Ocultar es una forma de temer; obrar a escondidas es tartufismo indecente; no ser uno es envidiar al que se atreve a serlo; sufrir en silencio es un tormento doloroso. Y si no nos revestimos con coraza de acero, podemos terminar con desequilibrio mental o en la decadente abulía.

Un papel, una ceremonia religiosa, un favorecer los caprichos de los demás, un claudicar constante, es, bajo el prisma de una persona ya vivida, un despilfarro. Atrás queda lo que hubiese podido ser la convivencia con otro ser, única forma de llegar al conocimiento de lo que supondría en un futuro. Los cuchicheos sentenciantes obligarán a conductas que se trastocarán en vilipendios a poco que se escarbe. Yo soy libre y, en mi grandiosa libertad - porque yo la hago grande con mis libres comentarios -, opinen lo que opinen, con flema y pisando fuerte, no me traumatizarán ni perderé mi estabilidad bien cimentada. Asumiré los aciertos o fracasos, pero a nadie rendiré cuentas ni le achacaré mis culpas. Un bien tan preciado como la buena salud mental.

(PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN LA AUTORIZACIÓN DEL AUTOR.)

(C) Juan Julio de Abajo de Pablos.   

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“EL HOMBRE CONQUISTADOR”, by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 10th, 2010

(La ceguera nos impide ver el monte; nos imposibilita de calibrar nuestras verdaderas posibilidades. Se dice, se cuenta, se narra, se pregona - y desde hace lustros -, que el hombre-hombre es aquél que más “liga”, el que mejor conquista, el que más mujeres se lleva al catre y el que, por donde pasa, se las lleva de calle. Nada más lejos de la realidad. El hombre es fuego y la mujer estopa y viene el diablo y el fuego provoca. En teoría, estupendo; en la realidad, una engañifa para tontos de baba. La mujer - ¿qué sería de la Humanidad sin las mujeres? - es la que, si lo tiene a bien, dice SÍ o dice NO. ¿Por qué no comprobar mis aseveraciones? ¿Por qué quedarse con las ganas? ¿Por qué no ver que lo negro es negro y lo blanco es blanco al igual que hay negros y blancos y nada pasa por ello? ¿Broma? ¡No! ¿Chanza? ¡Menos! ¿Burla? ¡Impensable! ¿Qué, entonces? Muy sencillo: UNA REALIDAD TAN REAL COMO LA CATEDRAL NUNCA TERMINADA DE VALLADOLID.) 

Vaya por delante - por si las malpensadas quieren ponerme verde - que yo jamás me he creído, ni por asomo, un hombre conquistador. No soy eso que llaman un “Don Juan”. La experiencia que pueda tener, extraída de diversos acontecimientos de mi vida, me ha demostrado que el hombre es una herramienta que la mujer utiliza o desdeña como quién arroja un trasto viejo al cubo de la basura o al vertedero municipal. El hombre - y esto sí que es cierto - pone su mirada en una mujer, en determinada mujer, la que sea, y se lanza a por ella o no, dependiendo de sus cortedades de ánimos o audacias epicúreas. Pero si la mujer - esa misma mujer - quiere atraer su atención, empleará mil medios para hacerle ver que le ha gustado, que puede acercarse, que hay vía libre, que ya está hecho… Y el hombre se percatará de esta insinuación y no se hará de rogar a poca vida mundana que le asista.

La mujer es la que marca las pautas. Las primeras, de modo especial, cuando el hielo es más gélido. Ella te hará saber, con miradas o coqueteos velados - ¡qué difícil es describir estas hermosas argucias que a mí tanto me seducen! -, si le gustas o no; si está interesada en ser cortejada por tí o ya puedes ir largándote; si la atracción que ha surgido y sufrido súbitamente es atrayente y agradable. Si tales supuestos se dan, te lo hará saber.

Todo individuo que crea que conquista a una mujer es un lerdo, un idiota de remate, un perfecto cretino. Por muy guapo que pueda ser el tío, por estólidos aires de conquista que adopte, si no es correspondido por la chica o mujer a la que pretende llevarse a sus lares, nada logrará sin la complicidad, siempre tácita, de la hermosa mujer. Ya es sabido que “EL HOMBRE PROPONE Y LA MUJER DISPONE”. Bien. Si hasta aquí estamos de acuerdo, sea; me vale y lo corroboro. Pero cuando un sujeto, famoso o no - los famosos se créen conquistadores por ser famosos; lo que buscan en ellos es el egoísmo calculado de entrar a formar parte del mundo al que ellos pertenecen -, es buscado por una ninfa, estoy seguro de que, tarde o temprano, esa ninfa se lo acaparará para ella solita. Mil recursos tiene la mujer y todos le funcionan. Son armas poderosas que manejan con soltura y destreza y no hay quién les arrebate este reino; nacieron por capricho de un creador que las creó para conducir al hombre a la felicidad o al matadero, y no seré yo - ni se lo aconsejo a nadie - quién porfíe sobre este axioma.

Por otra parte - y muy acertada -, siempre es mejor que sea la mujer la que elija; pues el hombre que no es “reclamado” puede incurrir en el más ridículo de los ridículos y esto no se lo puedo aconsejar a hombre alguno. Yo - y perdón por ponerme como ejemplo - siempre he esperado a que la mujer me indique, del modo que sea - todos son válidos -, que el campo está despejado, la yerba verde y que puedo entrar a matar. Entonces, sin vacilar, lo hago; es lo que haría cualquier otro a poca experiencia que tenga. Si el sujeto obra así, la relación - ocasional o perenne; eso es una interrogante siempre y hasta ahí no llego ni quiero intentarlo - saldrá a pedir de boca y los dos tan felices. Y no hablemos de forzar las situaciones. Si se incurre en esta torpeza, no se podrá ser más idiota que habiendo nacido de una parentela de idiotas.

El fanfarrón es lerdo y romo en el proceder. El inteligente y maduro es el que espera, el que sabe que la fruta caerá sola del árbol si sabe aguardar el día y la hora, que llegará, de seguro, si ha de llegar. Y si no llega, a retirarse toca: ahí no hay nada que guisar y punto.

Mis inclinaciones son muy personales y tiendo a ser muy exquisito; no me conformo con poco porque mucho es lo que puedo dar. Pero - ¡ojo! - tampoco le hago ascos a una chica por sus carencias económicas. No. No van por ahí los tiros. Toda mujer que me atraiga , que me “diga” algo, que algo aletée cada vez que la vea, sea rica o pobre, si en ella veo ternura y delicadezas - lo que tampoco es tan difícil de comprobar desde el mismo instante en que soy bien recibido y querido -, el placer de su compañía y los alternes a los lugares de ocio, supondrán un relajo que yo alargaré todo lo posible; será, bajo mi humilde opinión - ¿y por qué tiene que ser humilde mi opinión, bien mirado? -, lo más cercano a la felicidad. O, si lo prefieren, a la motivación. ¿No es mucho, incluso demasiado, en un mundo de locos y desenfreno?

(PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN LA AUTORIZACIÓN DEL AUTOR.)

(C) Juan Julio de Abajo de Pablos.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“UNA VISIÓN DEL AMOR, QUE NO TIENE QUE SER LA AUTÉNTICA”, by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 6th, 2010

(Todos los senderos conducen a un mismo lugar: a la consumación, día a día, de la vida que se nos ha dado. Mientras unos se afanan en buscar riquezas y poderío, a costa del caro pago de la resistencia ante lo placentero, otros aguijonéan los corazones con dardos en forma de flores en pos del hallazgo de lo anhelado: el amor mundano, carnal e inmortal.)

En el discurrir de mi vida - una vida ya adentrada en lo más intrincado -, me he topado con seres a los que he llegado a querer  con el corazón pletórico. Fueron mujeres que, por diversos motivos - nada tenían que ver entre sí; eran polos opuestos -, saciaron mi hambre sexual y llenaron mi corazón de ilusiones mil, y hasta de placeres que llegaron más allá de lo carnal. El tiempo ha pasado, muchos acontecimientos se han dado, y, en mis meditaciones íntimas, me interrogo a veces: “¿Por qué las quise tanto - y puede que tanto fuera querido - y, sin embargo, nos separa una distancia tan abismal ahora?”. Son cosas a las que, el raciocinio equilibrado, inexplicablemente, no te aporta soluciones ni juicios fidedignos. Tan intenso fue el amor - porque amor fue y del bueno -, tan intenso es el rencor. Una contradicción que, como en el sempiterno enunciado de los viejos tratados de psicología, y al modo del más viejo tópico, se hace verdad irreversible y dura.

Una vez, una psicóloga, me dijo una cosa que - creo que le salió con la vehemencia impetuosa de los que saben sin ver pero aciertan en verdad - me invitó a la reflexión: “Siempre has ido por delante de tus mujeres.” Y es cierto.  Allí donde mujer hubo y amé, allí estaba también - y no sólo para amar con todo lo que ello conlleva - para empujarla a “llegar a más”, a que mis consejos le beneficiaran, a que mi ayuda - solicitada o no - nunca le faltara, a que pudieran asistirle las fuerzas y el estímulo moral para el logro de sus metas u objetivos. Si yo amaba, me sentía animoso también para aportar mis conocimientos - pocos o muchos - a la persona por mí amada. ¿Esperaba yo alguna recompensa? No. Ni jamás me lo planteé. Lo que hacía, lo que daba, lo que enseñaba, era de corazón a corazón y sin ínsulas de otras miras, cercanas o a largo plazo. Curiosamente, a las que más amé, son hoy mis más ásperas enemigas. ¿Tiene que ser así? Tendrá que serlo; más no deja de ser una necedad irracional. Si algo de valor cae en tus manos, apuesto muchacho, retenlo, cuídalo, mímalo, quiérelo, no lo desdeñes, mira que el valor añadido es escasísimo… ¿Tendrá que ser así? Pues que sea. Tendrá que ser como “La Condición Humana” de la que tanto - y tan inteligentemente, por exacta y serena - nos habló André Malraux en sus libros.   

Si el libro bien elegido es fuente de sabiduría, poderío de cultura, cauce de palabras con hondos significados para tirar hacia adelante, impetuoso manantial de regocijo y placidez, los actos de amor en nuestras vidas son - y que nadie lo dude, por lo que tienen de auténtico - muestras exquisitas de sensibles dádivas y sentires profundos que al corazón enaltecen por su generosidad y su milagro: el prodigioso hechizo de poder amar y ser amado. ¿Hay algo más tórrido que los besos y abrazos cuando, cada mañana y cada noche, o en los ratos muertos del día, los amantes se juran amor y se entregan con pasión y frenesí? Puede que, los que hemos experimentado estas sensaciones táctiles - unas veces - e invisibles al ojo humano otras - las más, quizás - sepamos que la hermosura de lo bello está en la capacidad con la que se nace para ser así, o, por el contrario, indiferente y distante, despegado y egoísta, como lo que yo observo en mi deambular por las calles de la recoleta ciudad en donde resido - a pesar mío, porque la odio con todas mis vísceras - y en donde tal vez muera si no pongo tierra de por medio. Puede también, amigos, que sea el último romántico en un mundo de desconcierto y gigantescas mentiras. O lo que es más grave: el final de todo lo creado.

(PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN LA AUTORIZACIÓN DEL AUTOR.)

(C) Juan Julio de Abajo de Pablos (2010)

JUAN JULIO DE ABAJO

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“UNA JUERGA, UNA EXPERIENCIA , UN EXPERIMENTADO”, by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 4th, 2010

(La inmadurez es la pordiosera de los vicios y la castrante de lo talentudo; pues, el hombre - y la mujer -, en su caótico proceder, cuando todavía frisa a trancas y barrancas entre los hechos maduros y las claudicaciones mediocres, en un momento determinado, como en un abrir de ojos y despertar, se apercibe de que ese no es el camino ni debe serlo, pese a que la blandicia nos atraiga más que lo señero, cosa que comprenderemos más tarde o más temprano. Así debiera ser. Así fue en mi caso. Afortunadamente.)

Cuando vivía en Madrid de modo permanente - ganaba dinero y el dinero está para disfrutarlo y no incubar más dinero -, me hice muy amigo de un jefe de producción llamado Luis - voy a omitir su apellido; no es cosa de airear por ahí los desafueros de otros, ya está bien que lo haga con los míos - y, una noche - no recuerdo el motivo -, juntamos el dinero que ambos teníamos y nos lanzamos a la vorágine de un Madrid muy diferente al de ahora. Existía entonces - y estaba de moda - lo que dieron en llamar “La Costa Fleming”, que era una zona de “pubs” y de “puticlubs” en donde las mujeres más guapas que se dedicaban a la vida alegre hacían su agosto. (Yo recuerdo que una chica preciosa me confesó que se estaba haciendo de oro y que, en cuanto tuviera suficiente dinero, pondría un negocio y se casaría con un novio de muy buena familia que nada sabía de sus andanzas bien remuneradas). Aquella noche - una de las escasas en las que me dejé llevar por el desenfreno, yo, siempre tan frenado y cauto -, tanto Luis, mi amigo, como yo, recorrimos todos los “night-clubs” de la tal “Costa Fleming”. Él bebía de lo lindo y yo - creo que ya lo he confesado en otras ocasiones - no soy bebedor - procuraba abstenerme lo más posible. Luis, como era de los de “producción” - a estos les conocían en todos los sitios -, allí donde entrábamos, allí que le conocían, y allí que corrían los “whiskys” o lo que se terciara. Me lo estaba pasando como un rey en su harén sin recordar que, a las ocho de la mañana, por imperativos familiares, tenía que coger el primer tren para Valladolid que salía entonces - porque nacía allí - de Príncipe Pío. En aquella noche - loca y desenfrenada - me gasté hasta lo que no tenía. De muchos “establecimientos” nos largamos sin pagar y Luis, al que todavía le quedaban algunas pesetas, se encargó de dilapidar el sobrante, como un Rockefeller “castizo”.

Ya empezaba a amanecer y yo tenía que coger el primer tren. Recuerdo, como si fuera hoy mismo, que, al llegar a la estación de Príncipe Pío, no había ni un alma. Era pronto - bastante pronto y la gente no viajaba tanto como ahora - y reparé, repentinamente, que me faltaban cien pesetas -  veinte duros - para el billete del tren. Luis echó mano a su bolso pero fue inútil: estaba más pelado que yo. Un miedo subitáneo, acompañado de un sudor pegajoso, me empezó a correr por el cuerpo. ¿Qué hacer? ¡Había gastado más de lo debido y no me quedaban “pelas” para regresar a la cita perentoria que tenía con mis padres! Luis me sugirió - también estaba alarmado, para ser sinceros, por otras gravedades suyas más acuciantes que las mías -, que fuése a ver al jefe de estación y que le planteara la cuestión. Conjeturó que se haría cargo y me “prestaría” el dinero o, al menos, el billete. Pero no encontré a nadie; sólo, y excepcionalmente, a una pareja de la guardia civil. Como comprenderán, no eran los más indicados para pedirles nada y mejor largarse, ya que, por aquellos tiempos, la “benemérita” no bromeaba ni estaban  para aguantar a “noctámbulos” ni “viciosillos”, como hubiesen pensado.

A lo lejos, ya aproximándose, acerté a divisar la figura de un hombre bien vestido, biel atildado, serio, de unos cincuenta años, con una cartera aferrada a su mano. Puede que se tratara de un ejecutivo y padre de familia. Rápidamente se me pasó por la cabeza, casi como un chispazo eléctrico que, con un poco de suerte y buena compostura… ¡Sí, eso era lo ideal! Sin más preámbulos - el tiempo apremiaba -, no lo dudé más y fui hacia él: ese caballero podría ayudarme. Le abordé educadamente - la educación no la he perdido nunca; ha sido una constante de mi buen nombre y mejores apellidos -, y, ni corto ni perezoso, le narré, a grandes rasgos, el trance en que me encontraba, en lo angustiado de mi situación  y lo apurado - cuando no desesperado - que estaba. El señor, sin casi decir palabra, extrajo una cartera de su chaqueta, de la cartera un billete de cien pesetas - veinte duros - y me lo entregó. Yo mudé de expresión; mi gesto se tornó serio y hasta creo que una súbita emoción me embargó. (En ese instante - tarde pero aleccionador - lamenté la juerga estúpida y sus consiguientes secuelas).

-Se las devolveré.

-Bien.

-¿Dónde se las mando?

-A Bilbao, calle de tal y tal.

Apunté en la libretita que siempre llevaba su nombre y dirección, con el pulso algo tembloroso.

-Me hace usted un gran favor.

-No tiene importancia. Todos hemos sido jóvenes.

-Sí. Pero yo no soy “yo”… hoy.

¿Has disfrutado?

-Sí, pero…

-No hay peros. O se disfruta o no.

-Pues sí.

-Pues eso es lo que importa.

Nos dimos la mano y así quedó la cosa.

Mi tren llegó, me despedí de Luis, que no tenía donde dormir esa noche y pensó en irse a casa de sus padres, con los que casi no se hablaba pero con la mirada puesta en que, dentro de una semana, se incorporaba a Televisión Española en calidad de regidor. Nos dimos un abrazo y el tren partió, al tiempo que yo me despedía con la mano de mi amigo Luis no sin un cierto malestar en mi fuero interno por haber ido más allá de lo que yo conceptuaba - y sigo conceptuando - mi buen hacer y mejor proceder.

Llegué a mi casa y, a la mañana siguiente, después de no comer nada y con un dolor de cabeza de los de vómito, me acordé del caballero y de las cien pesetas. Introduje un billete en un sobre y escribí una nota dándole las gracias, haciéndole hincapié en que no pensara que yo era un golfo, ni nada parecido. A los tres días - si mal no me equivoco y los lejanos recuerdos fusionan las fechas adecuadamente - recibí una tarjeta, dentro de un sobre, en la que un señor de Bilbao, llamado tal y tal, me decía: “Tenías en tu mirada tal expresión de terror que tuve miedo de que pudieras hacer una tontería. Como te dije, todos hemos sido jóvenes. Y si te consuela, te diré que durante años fui el mayor putero y juerguista que hayas podido conocer. ¡Imagínate si no iba a ayudar a un joven en quién me ví reflejado. Me tienes a tu disposición.” Y una firma de su puño y letra.      

Acabo de encontrar, en mi álbum de recuerdos, en ese álbum en donde he guardado todo lo relacionado con mi vida profesional, la tarjeta con lo escrito en ella. ¡Qué grande puede ser el hombre cuando el hombre se empeña en ser grande! ¡Gracias, caballero y amigo!

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“LO QUE SE QUIERE Y NO SE PUEDE, O LO QUE PODRÍA SER Y NO SERÁ”, by JUAN JULIO DE ABAJO

Mayo 1st, 2010

(La misma incapacidad contumaz que ofusca al artista sin talento al empeño de serlo con inequívocos síntomas de no serlo jamás, esa misma incapacidad persistente - la misma y sin quebranto de duda -, es la que aleja al espectador culto hasta anonadarlo con terrores nocturnos a poca que sea su sensibilidad o resistencia al resignado y sumiso aguante.) 

El intrusismo es contagioso como las gripes de invierno y pegajoso como los ungüentos de juntar lo desjuntado. Como espectador - como sufrido espectador -, tanto televisivo como de otros “divertimentos” para matar - en el sentido que se quiera tomar; no voy a regatear escarnios - el tiempo, debo sufrir de mareos o de prostáticas aprensiones o “lapsus” de memoria, como mínimo, al no lograr recordar dónde y en qué momento vi ese soso rostro - si es que lo vi realmente, peliaguda cuestión -, ya que, por sus gestos, posturas “estudiadas”, modos chapuceros y groseros de hablar no me resultan familiares. ¿Estaré en otra galaxia? ¿Me habré perdido en la noche de los muertos vivientes? ¿Será que las pesadillas nocturnas de la “psicosis” pasada están mermando mis dotes de “superdotado” de “élite”? ¿Será que - y puede que aquí resida el “quid” de la cuestión - ya nada me seduce ni me atrae como anteayer, o sea, cuando bebía los vientos por Claudia Cardinale? Tendré que indagar sobre estas reflexiones que me formulo de tanto en tanto para - con un poco de suerte - encontrar la génesis de mis despistes nocturnos y desconciertos sin límite.

Cada vez que acudo a la “idiotizante” caja boba de la “tele” - ¿no la llaman así los niños solteros con residencia perenne en casa de “papá” y “mamá”? -, entre anuncios sobre sopas, coches de última gama, vacaciones baratas, bebidas coladas o sin colar - unas para niños y otras para ¿adultos? -, ofertas de un tal “Hipercor”, ofertas más ofertables de otros “super” que dicen ser más módicos todavía y amas de casa tirando a feúchas que nos intentan vender cualquier trasto de ultimísima inutilidad, hasta que llega el programa anunciado, pasan, como media - dependiendo del canal; los hay que parece que se dedicaran de modo exclusivo a los “anuncios” - pasan, como digo, entre trece y quince minutos. Cuando empieza el programa - el anunciado, no los “anuncios” -, se da uno cuenta, con horror, de que aparece por ahí, por esa pequeña pantallita, la jeta maltrecha de la barriobajera de turno - siempre la misma, como un “pastiche” - y nuestro gozo en un pozo. Nos ponemos a “zapear”, entre sopores y bostezos, en búsqueda desasosegada y frenética de un canal que nos ofrezca algo defendible, medianamente ensalzable, que nos motive y “enganche” - como se dice ahora - y que no nos invite a la ya insinuada somnolencia o a la placidez de un sueñecito tan sano como, en el fondo - y en la superficie - deseado a esas extemporáneas horas de la noche.

Por fin - ¡aleluya!, ¡aleluya! - un programa decente. Y uno se fija en que las gentes - no me atrevo a decir actores porque sería un insulto para los actores - que por allí desfilan no los conoce ni su padre - bueno, su padre sí, pero yo no. Y mi pregunta, a media luz los dos, es siempre la misma: “¿De dónde han salido estas personas que se llaman actores y que hasta pretenden vivir de tan loable profesión?” ¿Es que el criterio selectivo de las cadenas es tan raquítico y endeble que ya no saben - si alguna vez lo han sabido - que un actor - y una actriz, naturalmente - no se hace de la noche a la mañana como un realizador no es aquél que con una cámara casera - ahora todos tienen una cámara casera - filma lo que se le antoja filmar y lo cuelga luego en la red de su internet particular? ¿Es que hemos perdido el mínimo pudor y rigor exigibles en el concepto cultural y lo burdo y chapucero se despliega como un abanico de “geisha” y las macetas nos parecen árboles, las paredes campos, y los chicos y chicas - éstas últimas con más o menos escote (yo las prefiero con mucho escote) - actores prodigiosos que hasta a sus “papis” se les cae la baba de lo “ricos” que están? ¿Es que la indigencia, debida, casi seguro, a la crisis y los estómagos vacíos , nos hace ya delirar de puro famélicos? Yo, cuando ya no puedo más - ¡y eso que soy persona de paciencia y aguante! -, corto por lo sano, cojo un libro o me pongo un DVD - casi siempre en blanco y negro, que es como veo la vida futura, la que se nos avecina al igual que la vecina que quiere ligar con uno aunque no nos guste ni tanto así - y, maldiciendo muy educadamente -, se puede maldecir y ser educado -, juro o prometo - dependiendo de si eres creyente o escéptico incorrupto -, que no volveré a ver programa alguno en la “pantallita” de mi insonorizado hogar a no ser que redacten una Constitución más “actual”. ¡Hemos llegado a una tristísima empanada mental a falta de filetazos como los que yo degustaba en mis años mozos! Sí, eso años: ¡los de hace tres parpadeos! He dicho.

COPYRIGHT: Juan Julio de Abajo de Pablos (2010)

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JUAN JULIO DE ABAJO

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“MI TEATRO Y SUS CUITAS”, by JUAN JULIO DE ABAJO

Abril 28th, 2010

(Soy consciente de lo inconsciente que soy cuando me empeño en algo que deseo con todas mis fuerzas. Soy de los que comulgan con la opinión de que, si no pones un pie delante de otro, dificilmente, muy dudosamente - de no ser que sea en sueños - puedes llegar a París y cantar - como cuando era joven y amante de las pasteladas - esa canción de “Françoise Hardy” que decía: “Tous les garçons et les filles…” ¿La recuerdan? Pues esa, sí…) 

Siempre he sido - a estas alturas ya lo saben - un hombre de Cine. Y después - más obvio todavía: de esto como - lo justo - y bebo - poco -, la literatura en cualquiera de sus géneros o manifestaciones. (Debo ser de los pocos que están a favor de Ken Follett por la envidiable suerte de ser el autor más vendido del mundo y cuyos derechos para el Cine oscilan entre los quinientos mil dólares y el millón). Dos pasiones para un amor: llegar a los espectadores o lectores. Lo que se ignora de mí - o muy poco se sabe - es que, llevado por circunstancias especiales - que no voy a desgajar ahora porque sería larguísimo y aburridísimo - pergeñé dos obras de teatro - “UNA VIDA SE ESTRENA” y “EL CUCLILLO CANTÓ A LAS SEIS” - que yo mismo intenté financiar. El teatro es un mundo mimético, frecuentado por gentes de edad, caro en ocasiones, de parca duración comercial y fácilmente olvidable. Solía decir Antonio Resines: “El teatro da poco dinero y poca fama.” Cierto. Pero sí que dá - y sobre esto no admito discusión; está demostrado hasta la saciedad -, es “prestigio”.

“UNA VIDA SE ESTRENA” la escribí a raíz de mi amistad con Santiago Moncada, que me lanzó un incruento desafío. La leyó una vez terminada y, con su proverbial parquedad entusiástica, me dijo: “Es muy larga”. Cierto era. Y la acorté. Fuí a ver a uno de los empresarios-promotores más importantes que yo conocía - Enrique Cornejo - y me ofertó un presupuesto que me pareció excesivo.  ¡Casi el de una película! ¡Impensable! Había que horadar por otros lugares… Ya que le conocía desde años atrás, visité a Pedro Osinaga (la muerte de su hijo estaba muy reciente y, pese a su tristeza y dolor, me recibió) y su opinión - noté extrañeza en su cara; siempre me ha parecido un hombre fiable - fue la de que: “¿De dónde se sacan que te puede costar tanto?”. Yo tenía previsto a Jesús Puente - me parecía el intérprete ideal para el personaje central, pero - ¿es que el destino estaba empeñado en que no estrenara teatro? -, desgraciadamente, no llegó: murió un mes después. Desanimado - ¿ quién no? - dejé esta función para más adelante…  

Otra cosa sucedió - siempre suceden cosas al emprender uno lo que le ilusiona y pocas veces agradables - con “EL CUCLILLO CANTÓ A LAS SEIS”, una función con tan sólo dos intérpretes, un hombre y una mujer. Acaeció - ya que he empezado lo digo - que, la amable señora que me iba a financiar la obra -, ella creía, con buen criterio, que había escrito un alegato en favor de la eutanasia -, se largó un buen día a grandes zancadas y no volví a verla. Barrunté hace tiempo - y sigo opinándolo todavía - que Rosa Valenty no desmerecería en el personaje femenino, y en el masculino, sobre quien no me he decantado todavía, un tipo de mis características: bien trajeado, sesentón, clásico, duro y tierno a la vez, con un ápice de bienquista solera…

Dos obras de teatro muy trabajadas, muy pulidas, con diálogos brillantes y situaciones jocosas e inquietantes - jocosa la primera; inquietante la segunda -, y con eso que llaman “carpintería teatral”. Los diálogos - y esto no me lo discute ni Daniel Taradash - son mi especialidad; pues, al igual que para el Cine se requiere un diálogo muy específico, “como telegramas bien escritos” - yo lo he logrado con los años y la paciencia del paciente que modifica y modifica cada día - en el teatro, y con divina santidad y algunos trucos de mi cosecha - cada uno tiene su estilo para matar moscas -, he llegado a conseguir que su “sonoridad” sea creíble, sutil, fluída… Creo - y no soy persona que dé por bueno cualquier trabajo; por el contrario, casi nunca estoy satisfecho con ninguno - que mis dos piezas teatrales son magníficas. ¿Las pondré en el escenario o quedarán en el cajón de mi escritorio? No lo sé. Esta cuestión me la plantearé con mente despejada y corazón abierto cualquier noche en San Gines, degustando un chocolate con churros. Amén.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

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“LA INDIFERENCIA, ARMA EFICAZ”, by JUAN JULIO DE ABAJO

Abril 26th, 2010

(Me siento tan seguro de mi grandeza espiritual e interna, tan complacido de cómo soy y me quiero tantísimo - sin caer en el narcisismo, no seamos exagerados - que, los que pretenden que reviente, sufren, como efecto de “bumerang” - ¡pobres, pobres! - esa misma pócima que lanzan como dardos envenenados. Por la boca muere el pez, y la ponzoña es un veneno muy desabrido.)

Todo hombre importante que se precie de serlo tiene sus enemigos siempre prestos a saltar sobre él. Pero, como los hombres importantes - precisamente por la grandeza de serlo -, suelen menospreciar, impertérritamente, a los mediocres - sus enemigos, los fracasados de solemnidad -, siguen avanzando en su trayecto hacia el poderío que representan talento e ironía en dosis inimaginables.

Adolfo Marsillach - cojo a este personaje porque no le conocí personalmente -, al saber que tenía cáncer de próstata, dejó un legado tan corrosivo como realista sobre las gentes - sin discriminación de sexos, posicionamientos políticos, culturales o, simplemente, idiotizantes - que nadie le ha perdonado. Pero, ¿qué le iba a importar a este cínico actor, buen escritor y vanguardista director de teatro - en el Cine era pésimo - lo que pudieran decir una vez se hubo explayado si sabía que iba a morir? La gran ventaja de saber que uno va camino del cadalso - una ventaja muy útil para ir tomando apuntes y poner en la picota a los que daño te han causado - es que, premeditadamente y con alevosía, puedes no dejar títere con cabeza y decir que Fulanito era un cabroncete o que Zutanita era un zorrón desorejado. Adolfo Marsillach lo hizo - ¡bravo, bravo! - y creo que es una idea fenomenal. Ya he tomado nota. Sí, eso: para hacer otro tanto de lo mismo.

Yo tolero la imbecilidad en pequeñas porciones - tiendo a ser tolerante con los demás y menos conmigo mismo - porque vivimos en un mundo de estólidos intolerantes y no hay más remedio - mal que lo lleve uno - que sacrificarse con paciencia infinita y caminar con la vista puesta en lo venidero - ¿quién dice que en lo venidero no puedes hallar la inteligencia de un ser maravilloso? - y lo que atrás quedó - miserias y más miserias y miserables de “water” - lo digiera el demonio. La fatuidad camina cogida de la mano con la pobreza de espíritu, como dos buenas amigas - ¡y que pobreza en ocasiones, joder! -, y lo mejor, lo recomendable, es esperar a que se desmorren o a que desbarren, cosa que llegará a poco que nos detengamos a esperarlo. Solían decir los antiguos: “Siéntate a la puerta de tu casa que el cadáver de tu enemigo verás pasar.” Y como tantas cosas de “los viejos”, es una verdad como una catedral. He hecho un cálculo y he visualizado, mentalmente - ya saben que el Cine me va; que estoy dotado para la creatividad más febril; que lindo con la “genialidad”; que Fellini, Visconti, Welles, Spilberg, Coppola, Woody Allen y otros “chicos” de estos me pidieron opinión en su día -, que la inmensa mayoría de mis enemigos - yo soy muy importante: he tenido y tengo todavía muchos enemigos - están en el Campo Santo - lo pongo con C y S mayúsculas por respeto a un campo tan despoblado pero tan lleno - curioso, ¿no?, imaginativo, ¿verdad? - criando malvas. Gentes que se hincharon de atrabilis - palabra muy certera - sin pensar - ¡pensar, pensar, qué difícil les resultaba pensar! - que iban a terminar bajo tierra y deglutidos por golosos gusanos. La estolidez es propia de la condición humana; la ofuscación, la antesala del infierno; la maldad, degenerativa de males ignotos; la envidia, una invitación a la úlcera; el odio es recompensado con el infarto… Y podía seguir; la lista es prolija y demostrable. En quince años - así, a “grosso modo” -, he calculado que he visto morir - en esquelas impresas o por comentarios que me llegaron sin pedirlos - a unas sesenta o sesenta y tres personas que, en su día, lucharon para destruir algo indestructible: lo inexistente.

En hora mala - para ella, que luchaba contra molinos de viento, como una cervantina alocada - una mujer me dijo con la rabia dibujada en su rostro: “Tú y yo sabemos la verdad, pero nadie más lo sabrá!” Mi pobre amiga, ¡qué equivocada estabas y estás! Todo se termina sabiendo… Todo. Se puede engañar a unos pocos durante un tiempo determinado; jamás - y tenlo por seguro - a muchos durante toda la vida. Proferir difamaciones contra el que se muestra indiferente es como dar patadas a una roca: inútil y de mentes quebradizas.       

Lo dicho: todo hombre importante tiene sus enemigos y detractores. Y cuanto más importante es - o indiferente, que es harina del mismo costado - más encabronados sufrirán y con su ira morirán. ¡Hasta lo he rematado en verso!

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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“LA VIUDA Y UN JOVEN SIN VOCACIÓN DE ACTOR”, by JUAN JULIO DE ABAJO

Abril 23rd, 2010

(Siempre he pensado en las ventajas que conlleva no tener escrúpulos. Lo he pensado siempre pero jamás he intentado ser otro diferente del que soy, para bien o para mal. Hay hombres que se han labrado una posición a costa de dar placer a mujeres poco apetecibles. Yo, no. Ni a los veinte años ni, por supuesto, ahora, cuando más selectivo me he hecho. ¡Lo que hubiese podido tener, estúpido de mí, si hubiese claudicado a las tentaciones carnales de viejas con dinero y poder!)

La latosa e impertinente manía de que la memoria me funciones a las mil maravillas - todo en mí funciona a las mil maravillas -, motiva que, llevado por la nostalgia, recuerde, de cuando en cuando, algunos encuentros de mi vida. Una conocida actriz - muy conocida -, que acababa de quedarse viuda, quizás porque atravesaba un mal momento - a veces, cuando se muere un pariente, aunque sea el marido, hay mujeres que sienten un repachucho pasajero -, me ofreció su casa para que fuera a tomar un “piscolabis” con ella. Esta dama -muy culta, muy buena escritora, muy sesentona - había tenido en su juventud - ya no era joven cuando me sucedió lo que les refiero - un malísimo trance con los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Yo, que debía tener unos veinticinco años - uno más, uno menos -, acudí a su piso y, solícita, me invitó a té con pastas - este era el “piscolabis” -, como me había avanzado, y luego, al hacer yo alusión a lo mucho que me gustaban los helados, me abandonó unos minutos y se presentó con una tarta helada. Tuvo que ser mujer elegante y guapa - bastante, tirando a mucho - en su tiempo. Ya he dicho que gozaba del arte de escribir con soltura y hasta había publicado tres libros que yo no había leído. Charlamos de todo un poco y me dió la impresión de que la desaparición de su esposo - un director de nacionalidad hispanoamericana - le había afectado más bien poco. Cuando más detenidamente me estaba observando, me dijo de sopetón:

-¿Has intentado trabajar como actor?

Yo, un poco extrañado - ¿cómo no iba a estarlo si pasaba de una cosa a otra sin conexión alguna? -, le respondí:

-Sí, hace años. Pero lo dejé.

-¿Por qué?

-No me gustaba.

-Qué lástima.

-Además, es tan inseguro el trabajo del actor…

-Sí, eso sí.

Ella - cada vez me recordaba más a “La Dama Boba”, de Lope de Vega -, sin dejar de mirarme -, me había puesto mi mejor traje aunque tal cosa no es destacable, ya que casi siempre visto con traje -, volvió a la carga:

-¿Te gustaría intentarlo otra vez?

-¿El qué?

-Pues eso: ser actor.

-No me lo he planteado.

La señora - ya digo: guapa para su edad y con clase - parecía muy interesada en que yo me convirtiera en el Paul Newman versión española.

-¿Y si yo te ayudara?

.No creo que…

-Sí, hombre, sí. ¡Con la facha de galán que tienes!

Insistió en ayudarme; hablaría con productores amigos que, de seguro, me contratarían.

-¿Quieres tomar alguna otra cosita?

Intuí lo que menos me interesaba que pasara: que se insinuara.

-No, nada más, gracias.

Molesto por el acoso - ¡era un acoso y descarado! - me levanté, argumenté que era tarde y que me estaba esperando mi novia - mentira: yo no tenía novia en esos días - y que tenía que irme. Y me fuí. Unos meses después, un amigo, un ayudante de dirección, en el restaurante “La Bola” - uno de los restaurantes de Madrid en donde se degusta el mejor cocido del mundo - me dijo, sin mucho tacto, que se había “cepillado” a una loca que pretendía hacer de él un actor. Me interesé por el asunto y el amigo - los hombres “largan” a veces mentiras terribles pero otras son tan sinceros como espontáneos - me dijo de quién se trataba. Se conoce que, como el plan no lo había tenido conmigo, la señora de belleza ya macilenta había recurrido a otro con idénticas pretensiones. Mis escrúpulos chocaban con la inexistente carencia de escrúpulos de mi amigo. Y este, sin ascos ni remordimientos, se había ido al catre con ella. La verdad: sentí pena por la elegante señora de acusada líbido y - ¿por qué no decirlo, si es cierto? - un alivio por mi sana decisión. Una cosa es que me gusten las mujeres - y me gustan más que comer con los dedos, como hacía Buñuel, que comía cogiéndolo todo con las manos -, y otra que caiga tan bajo como para desfogarme - o desfogarla, mejor expresado -, apeteciéndome, tanto entonces como ahora, las mujeres jóvenes con amores sanos con los que nutrirme, para darle un poco de aliciente a esta guarra vida.

JUAN JULIO DE ABAJO

(Escritor y Cineasta)

Diplomado en Derecho por la “UNED”.

HISTORIADOR CINEMATOGRÁFICO.

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